The Need for Speed, cuando ni siquiera era una necesidad

El buscar un videojuego con cierta solera para hablar de él en un artículo a veces se convierte en una tarea más ardua de lo que pudiese parecer. En muchas ocasiones, la cantidad de juegos a elegir es tan abrumadora que no resulta tan fácil decidirse por uno en concreto. Por suerte parece que la cartelera de cine viene últimamente al rescate de mi lamentable proceso brainstorming y, si hace unos días ya me dio una idea con el Capitán América, un nuevo estreno de cine ha vuelto a despertar mis recuerdos: Need for Speed. Una película, con mejor acogida por parte de la crítica de lo esperado y, que cuenta con ciertas similitudes estéticas con la saga cinematográfica de A Todo Gas. Un grupo de películas en buena parte influenciado por el sendero que ha ido cogiendo la franquicia de videojuegos Need for Speed en los últimos años.

Pero siendo fieles a la realidad, el origen de Need for Speed dista bastante del estilo más arcade de las últimas entregas, a pesar de que el título original ya incluyese las persecuciones policiales. Los orígenes de la serie datan de 1994 y se encaminaban mucho más hacia la simulación siguiendo la estela de los Test Drive de Accolade, pero con el poderío gráfico y económico que podía insuflarle Electronic Arts. Como pista de lanzamiento contaba con el patrocinio de la revista de motor Road & Track, decana del sector automovilístico en Estados Unidos y que cuenta ya con casi 70 años de historia. En tierras ibéricas no es muy conocida pero a buen seguro que más allá del Atlántico tuvo mucha importancia a la hora de centrar los focos en el nuevo lanzamiento, hasta tal punto que en muchos lugares el videojuego fue denominado Road & Track presents The Need for Speed.

The-Need-for-Speed-world

El movimiento podría haberse quedado en una simple operación de mercadotecnia, pero no fue así. Desde EA Canada estaban decididos a hacer bien las cosas y el contacto con la plantilla de la revista fue directo y continuo, de tal manera que el videojuego se encuentra lleno de datos técnicos y mecánicos de los coches, así como de diversos vídeos promocionales de los mismos y comentarios de audio. Pero los extras no se quedan en un simple listado de características, sino que los desarrolladores pusieron empeño en plasmar dichas características en la experiencia de juego y que fuese totalmente diferencial manejar un coche u otro.

Evidentemente hablamos de un videojuego con veinte años a sus espaldas y por ello como simulador flaquea ante títulos actuales, pero teniendo en cuenta la tecnología de la época, se trata de un esfuerzo más que loable. La primera entrega contaba con ocho vehículos comerciales de lujo de la época, más uno desbloqueable, que podían correr en siete circuitos distintos. El control del título es realmente suave y sorprendente a la hora de manipularlo con el teclado por la buena respuesta del mismo, aunque esto no quiere decir que el juego sea fácil. Ni mucho menos, sus características de simulación hacen necesario un tiempo de adaptación para poder manejarlo con destreza y la verdad es que no era la opción ideal para los amantes del arcade.

Gráficamente resultaba una delicia y es la razón que le puso a la cabeza en su espectro de mercado. Disponía de acertadas técnicas de combinación de elementos 2D y 3D, con dibujos planos sobre polígonos mediante técnicas similares a las de los FPS de la época, que le daban un aspecto envidiable. De esta manera, la sensación de profundidad no suponía un handicap para la calidad y el realismo de los escenarios, además de permitir que el juego corriera en ordenadores con características técnicas bastante modestas.

The-Need-for-Speed-(6)Por otro lado, el audio del juego era de lo mejor que se había escuchado en el género y presumía con el rugido de los motores erizándo nuestros pelos a cada aceleración. A todo esto hay que sumarle una gran cantidad de opciones configurables muy sorprendentes para la época que van desde sus muchos modos de juego, incluyendo la persecución policial que se convirtió en la seña de identidad de la saga, hasta el poder elegir la hora en la que se celebre la carrera con los consiguientes cambios en el ambiente.

The Need for Speed apareció originalmente en 1994 para 3DO y PC, siendo en esta última plataforma donde sería todo un éxito en todos los aspectos. La crítica especializada quedó embobada con las características técnicas del juego y dio unas calificaciones bastante altas para tratarse de un videojuego de carreras, colándose en los tops de los títulos mejor puntuados del año. Este éxito no fue desoído por el mundo del videojuego y The Need for Speed consiguió hacer el difícil salto desde el PC a las videoconsolas, con lanzamientos para PlayStation y SEGA Saturn en 1996, mientras de forma simultánea se lanzaba una edición especial para compatibles.

A partir de ahí EA encontró un buen filón con la legión de seguidores a la saga principal, aunque la gran cantidad de variantes y sagas paralelas que han ido sacando han provocado que la serie se haya adulterado un poco y sea difícil de definir hoy en día cual es la estela y la ruta a seguir por la franquicia. Sea como sea, no cabe duda que poder lanzar videojuegos durante veinte años en un género tan difícil y competitivo como el automovilístico no es moco de pavo. Y tan sólo una pequeña oportunidad al videojuego original os servirá para daros cuenta de que ya en sus orígenes la saga contaba con un gran acabado técnico, además de recordarnos tiempos mejores, aquellos en los que Electronic Arts ponía más empeño en la calidad que en hacer caja.

  1. Recuerdo haber perdido tardes enteras jugando con amigos a Need for Speed tras comprarme mi primera tarjeta gráfica aceleradora, una Voodoo2 :’ )

    SI… lo jugué unos años tras más tarde de lo que debería xD, pero es que cuando salió yo aún tiraba con una S3 roñosa! xDD

  2. Junto a Gran Turismo (el primero), el único juego de simulación que me ha tenido enganchado. Y eso tiene mérito porque siempre he sido de conducción arcade, los simuladores suelen espantarme pronto.

  3. Esto si eran juegos de»coches» donde primaba la esencia del automovilismo por encima de todo, y se ensalzaban los modelos de culto de la época sin ningún tipo de aditamento y estupideces por el estilo, que grandes recuerdos me trae este juego que aun conservo en su edición SE.
    A partir del porsche unleashed (el cual recomiendo a todo el mundo) la saga empezó a decaer estrpitosamente

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *