Top Hunter: Roddy & Cathy

En esta ocasión vamos con un juego de una compañía que es todo un mito dentro de los salones recreativos, ni más ni menos que SNK. Esta empresa nipona es la principal responsable de la mayoría de títulos que salieron para la Neo Geo, una máquina arcade que tuvo la peculiaridad de tener una versión doméstica (eso sí con precios prohibitivos tanto en el hardware como en el software). SNK destacó principalmente en tres generos: deportivo tipo arcade, con títulos como Super Sidekicks o Baseball Stars; lucha, con sagas como King of Fighters o Samurai Shodown; y finalmente, en los juegos de acción tanto beat ‘em up como shoot ‘em up, donde tienen un puesto de honor juegos como Metal Slug o Sengoku. Top Hunter: Roddy & Cathy entra dentro de esta última clasificación y, aunque no fue uno de los más conocidos, si fue una de las propuestas más originales y arriesgadas de SNK que, por otra parte, tendía en exceso al conservadurismo en sus creaciones.

El juego nos presenta a Roddy y Cathy (respectivamente los jugadores 1 y 2 del título), dos cazadores de recompensas espaciales, contratados para poner fin a una colonia de piratas galácticos, conocidos como Klaptons, que están saqueando el cosmos. Los cuatro planetas principales de la galaxia han sido tomados por cuatro importantes y poderosos personajes entre los Klaptons: Sly, Misty, Mr. Bigman y el Doctor Burn. La recompensa es lo suficientemente apetitosa para Roddy y Cathy como para atreverse a intentar lo que nadie ha conseguido, acabar con estos cuatro personajes y, finalmente, con la nave nodriza del Capitán Klapton.

Top Hunter: Roddy & Cathy se divide en cuatro fases principales, correspondientes a cada uno de los planetas y que podremos completar en cualquier orden, ya que al comienzo del juego tendremos una pantalla de selección del planeta donde queremos comenzar nuestra aventura.

Aunque en un primer vistazo nos puede dar la sensación de que estamos ante un beat ‘em up tradicional, lo cierto es que tiene diversos elementos que lo hacen destacar. En primer lugar, la acción se desarrolla en dos planos, de tal manera que podemos ir cambiando de un salto a la parte principal o al fondo, siempre que tengamos base para hacerlo. De hecho, habrá ciertos instantes que tendremos que utilizar este sistema para poder avanzar, ya sea para evitar obstáculos o para activar mecanismos que no se encuentran inicialmente a nuestro alcance.

Nuestros personajes también tienen un catálogo de golpes mayor del habitual. Al puñetazo básico, hay que añadir la extensión del brazo dejando pulsado el botón de acción que nos servirá tanto para acceder a objetos (por ejemplo, anillas que cuelgan del cielo y que hacen caer power ups), golpear a distancia o bien atraer los enemigos hacia nosotros para poder agarrarlos. Además, combinando con las direcciones y el salto, podremos hacer diversos combos con nuestros enemigos como si de un videojuego de lucha se tratase.

Por otro lado, destaca la introducción de robots y máquinas en los que nuestro personaje puede introducirse y utilizarlas para el ataque. Más que en su uso en este videojuego, este elemento es reseñable porque la idea se rescataría posteriormente para la saga Metal Slug, donde este uso se convertiría en pilar importante del famoso juego. De igual manera, en nuestro camino también podremos coger diversas armas de fuego con munición limitada que nos permitirán el ataque a larga distancia.

Este curioso sistema de juego, en especial el tema de los dos planos, hacía que el juego fuera más difícil por la falta de costumbre que por su propia dificultad, por lo que hubo legiones de «especialistas» en este título en los salones recreativos y a día de hoy se considera uno de los juegos de culto de SNK, presente en diversas recopilaciones. Pero no solo de su sistema de juego vive este título, ya que tenía un trabajo gráfico importante detrás, con simulaciones tridimensionales, gran número de detalles en sus escenarios y sin que esto afectara en su framerate. De hecho, fue uno de los juegos de SNK que se enmarcaron en la serie 100 Megashock, es decir que ocupaban 100 megabits en el cartucho (que soportaba hasta 330) y que era bastante más de lo habitual.

En definitiva, Top Hunter: Roddy & Cathy es un juego que todo amante de la época dorada de los beat’em up debe probar, ya sea por descubrir un nuevo título, probar su original propuesta o simplemente disfrutar con varias horas de diversión a base de ir repartiendo tortas a todo tipo de criaturas.

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