The Amazing Spider-Man

Tras la excelente retrospectiva que realizaba mi compañero Pablo sobre los videojuegos basados en el hombre-araña de los últimos años, yo os invito a realizar un poco más de espeleología interactiva y trasladarnos a 1989, cuando se publicaría una de las grandes rarezas en formato videojuego que se han asociado con los superhéroes en general y a Spider-man en particular: The Amazing Spider-Man.

Este videojuego sería desarrollado por Oxford Digital Enterprises para Paragon Software Corporation que, por aquellos días, ya estaba metida de lleno en el desarrollo de títulos basados en cómics con juegos de la talla de The Punisher o Spider-Man and Captain America in: Dr. Doom’s Revenge. El título que hoy nos ocupa, dirigido por Kevin Ayre y John Wood, resulta ser una excepción dentro de lo que suelen ser los videojuegos de superhéroes, ya que abandona el género de acción para encaminarlo más hacia el plataformas y, sobre todo, la resolución de puzles. El argumento de The Amazing Spider-Man es muy simple, Mary Jane ha sido secuestrada por Mysterio y el bueno de Peter Parker tendrá que enfundarse en su traje para adentrarse en los dominios de su enemigo y rescatar a su amada.

El primer hecho sorprendente cuando empezamos a jugar es que nuestro personaje no puede realizar ataques, quedando sus habilidades arácnidas limitadas a poder trepar por techos y paredes, y lanzar las telas de araña, que no eliminarán a nuestros enemigos, sino que los dejará inmóviles durante un corto periodo de tiempo.

Esta declaración de intenciones nos deja claro que nos encontramos en un juego poco basado en la acción y, aunque tendremos que echarle un ojo a los secuaces de Mysterio, lo esencial para ir avanzando niveles será la resolución de puzles. Dichos acertijos serían diseñados por Richard L. Yapp que, si no os suena de primeras, os puedo indicar que no es ningún cualquiera, ya que Yapp es el responsable del diseño de niveles de Dungeons & Dragons y Deathbringer. Los puzles tienen una curva de dificultad muy básica que permite el acceso al juego desde géneros más dinámicos pero que también provoca una brusca limitación en la duración del juego, que se puede terminar en menos de una hora

En el diseño del juego se nota un conocimiento y afición por los cómics del héroe arácnido. Todas las dependencias de la guarida de Mysterio muestran la obsesión del personaje por el cine, por lo que nos podremos encontrar escenarios que evocan a grandes títulos de celuloide o encontrarnos como enemigo a R2D2.

Los gráficos son bastante conceptuales, teniendo una perspectiva lateral sin profundidad que, aunque no sea muy vistosa, si resulta bastante eficiente para el sistema de juego tan peculiar que tiene. Esto también provoca que las animaciones sean funcionales pero fluidas y con un acabado similar en todas las versiones, sorprendiendo las de 8 bits y quedando cortas las de 16 bits. Por otro lado, tenemos detalles curiosos, como la imagen de Spider-man que aparece en la parte derecha de la pantalla que, según seamos heridos, irá convirtiéndose en un esqueleto. En definitiva tenemos un trabajo gráfico correcto por parte del propio Kevin Ayre y Colin Swinbourne.

El aspecto sonoro, obra de Steven W. Green, tampoco destaca especialmente. Por un lado, la banda sonora es bastante olvidable y en algunos casos excesivamente estridente (y más teniendo en cuenta el hardware de audio de la época) y, por otro, la propia naturaleza del juego tampoco daba para unos efectos de sonido espectaculares.

Como os podéis imaginar, las ventas del juego no fueron destacables como para justificar el uso de una licencia, de hecho es probablemente el uso de dicha licencia sería lo que salvó que no fuera un desastre. En años posteriores los desarrolladores de videojuegos basados en cómics de superhéroes decidieron que los experimentos «mejor con gaseosa» y la mayoría de los lanzamientos se enmarcarían en el género de acción, apoyados por los múltiples lanzamientos cinematográficos del tema. Aún así, The Amazing Spider-Man es una curiosidad muy destacable, tanto para los aficionados a los cómics como a los videojuegos en general, pasando a ese grupo de juegos que se mueven entre lo desconocido y lo considerado «de culto«.

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