Elfsquad7

Santa Claus, o tal como lo llamamos por estas tierras, Papá Noel, no siempre acierta en sus decisiones. Hace poco decidió sustituir a los pobres elfos empaquetadores del polo por Kevin, una máquina inteligente, de conciencia fría, que se encargaría de todo el trabajo de manera eficiente. El progreso.

Pero en la noche anterior a la navidad, Kevin se volvió completamente loco. Está disparando los juguetes al cielo desde potentes cañones. Sólo Elfington y sus amigos, Panza, Snowflake, Clancy, Cheesums y Jellybean pueden ayudar a devolver los regalos al saco de Santa y, ya puestos, acabar con Kevin. Todos ellos con pequeñas particularidades en su control, a nivel de velocidad o en su disparo. Los pequeños elfos y sus amigos disponen de una pistola empaquetadora portátil que disparar contra el cielo, para posteriormente recoger los paquetes del suelo o incluso en el aire gracias al potente doble salto que logran realizar la mayoría.

Pero no todo es alegría y diversión en la vida de un recogedor de paquetes renegado, los cañones a manos del pérfido robot Kevin eventualmente lanzan enemigos. Nuestros adversarios, con ligeras variaciones de comportamiento según el tipo, vagan sin rumbo en la zona de aterrizaje pero su mero contacto nos arrebatará algunos de los preciados paquetes, así que son peligrosos. Nada que resulte complicado en solitario o con cuatro buenos amigos ante una consola. Los cañones, asumimos que por error en ocasiones lanzan monedas y estas pueden ser recolectadas para comprar en la tienda disponible entre niveles.

La entrañable a la par que repetitiva música porta acordes propios de una tonadilla infantil. Un espíritu que se ha seguido en los diseños de los personajes, de los niveles, e incluso de los menús, pero con bastante corrección y aparente cariño. Los gráficos pixelados, el interlineado y la paleta de colores de los niveles, propios de una Megradrive, no dejan dudas posibles sobre el guiño hacía los más veteranos.

Un entrañable paseo por un plataformas que agradará a los más mayores y, posiblemente, a los más pequeños.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *