Magicka

¿Qué habría pasado si Bobbin Theadbare, en vez de tener que enfrentarse a los ancianos del gremio de tejedores y salvar al mundo, hubiese sido un mago universitario normal y corriente? Ni idea pero ciertamente el juego que tenemos entre manos es una buena aproximación.

Magicka nace como proyecto de un grupo de universitarios suecos que alcanza el galardón de “Juego del año 2008” en su país de origen. Impulsados por el premio, el grupo monta Arrowhead Game Studio para desarrollar una versión comercial del juego y se ponen en contacto con Paradox para su edición. Tras anuncios, retrasos, cambio de plataforma y más retrasos la versión “definitiva” de Magicka al fin ve la luz a finales de enero consiguiendo colocar más de 30.000 unidades en su primer día. Ciertamente todo un éxito para un título que no puede competir en medios con los famosos triple A pero ¿cuál es el secreto?

Posiblemente una parte importante sea que desde el principio Magicka se presenta como un juego sin complicaciones: perspectiva isométrica, gráficos sencillos, humor pop, y un sistema de juego que se aprende en cinco minutos tienen como resultado que antes de que nos demos cuenta estemos repartiendo estopa con una sonrisa en la cara. El juego en si nos propone hacer de mago anónimo con la clásica misión para salvar al mundo. Mundo que en este caso resulta una amalgama entre la mitología nórdica, Terry Pratchett, Monthy Python, Star Wars, Harry Potter y decenas de referencias más a videojuegos, cine, literatura y televisión. Realmente una forma fácil de ganarse al público en un título que no destaca precisamente por su trama.

El control, básicamente consiste en moverse con el ratón mientras conjuramos hechizos a base de combinaciones de teclado o repartimos mandobles a las oleadas de enemigos que nos manda el juego. Hay que reconocer que al principio es fácil pero según se van complicando las cosas lo que empieza como un festival de hostias y destrucción acaba trasformándose en una prueba de reflejos y agilidad mental.

Captura de pantalla de Magicka 6

¡No crucéis los rayos!

La magia detrás de este cambio es, y permítanme el chascarrillo, el sistema de magia que presenta el juego. A base de combinar ocho elementos básicos tenemos a nuestra disposición decenas de hechizos que incluyen escudos de barrera, rayos varios, tormentas de hielo, pedradas a la cabeza y demás barbaridades mágicas. Además, por si esto fuera poco, los hechizos podemos usarlos solos, en área, sobre nosotros mismos o sobre nuestras armas. Con este arsenal a nuestra disposición ¿cómo puede ser que en más de una ocasión nos veamos acorralados en un rincón machacando la barra espaciadora en un desesperado intento por mantener un débil escudo mientras tratamos de curarnos, invocar algo y no paramos de soltar zurriagazos? Elemental, por una mala combinación de elementos (sí, estoy desatado)

A la hora de hacer gala de nuestros poderes mágicos siempre hemos de tener en cuenta dos cosas: a qué son vulnerables los enemigos y cuál es nuestro estado. ¿Hechizos eléctricos en mitad de una tormenta? No es buena idea, a no ser que nosotros estemos bien sequitos bajo una barrera y nuestros enemigos completamente empapados. ¿Tormenta de hielo para detener las hordas de goblins? Sólo si estás dispuesto a quemarte a lo bonzo para descongelarte. Si añadimos a esto que tejer los hechizos requiere combinar correctamente y que por cada elemento invocado se reduce la velocidad de nuestro movimiento, tenemos la receta perfecta para morir en cuanto decidamos obviar la planificación. Cosa que ocurrirá, sobre todo en modo multijugador.

Hablando del tema, si sois de los que no podéis soportar que un compañero os mate por error ni se os ocurra jugar a Magicka con amigos. Como advertencia valga decir que el primer hechizo que recibimos en el juego es “Resucitar” y es que, gracias tanto al fuego amigo como a las capacidades combinatorias de los hechizos, todas las partidas en multi, incluso las jugadas por un batallón de curtidos y disciplinados jugadores, tienen tendencia a convertirse en rayos rebotando, magos ardiendo, explosiones, balas perdidas y gente gritando improperios. Una gozada, os lo aseguro.

Entonces ¿estamos acaso ante el juego perfecto? La verdad es que la frescura y sencillez de Magicka, deudora de sus inicios como juego amateur, es de agradecer pero como contrapartida el aspecto técnico del juego deja que desear. Como testimonio a estas palabras valga decir que en dos semanas el juego ya ha visto ocho parches y sigue lleno de fallos gráficos, áreas de ataque mal definidas, comportamientos erráticos de los enemigos, cadenas de texto ausentes, multijugador poco optimizado para conexiones lentas y otros tantos errores que demuestran que necesitaba algo más de tiempo antes de ponerse a la venta. Aun así es de agradecer el trabajo que están realizando en Arrowhead para acabar de rematar un juego que, con sus fallos y todo, resulta de esos que no puedes dejar ni de jugar ni de recomendar. Será la magia.

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