Fist of Jesus: Bloody gospel of Judas

Me vais a perdonar, queridos lectores, que desaproveche esta oportunidad para sermonearos sobre la religión y la espiritualidad. Si mi habilidad para escribir fuera otra o mis conocimientos sobre el mundo de las creencias fuesen más amplios tal vez os podría ofrecer un interesante artículo sobre la religión en los videojuegos, la influencia del cristianismo en la cultura occidental y cómo afecta esto a nuestro día a día. Por desgracia la secularización de mis intereses tuvo lugar hace bastante tiempo y difícilmente podrían interesarme menos los temas relacionados con la teología y las creencias.

En contraste con lo anterior el uso de la iconografía religiosa en la cultura popular desde una óptica humorística o subversiva me parece delicioso. Aun recuerdo la primera vez que vi Jesucristo cazavampiros y como disfruté de aquel redentor punk y karateka que impartía conversiones a base de hostias. O las risas con las canciones de los surfistas católicos en otro clásico del cine “de calidad” como es Kárate a muerte en Torremolinos. Por eso cuando me enteré de que el corto Fist of Jesus, donde el hijo de Dios se enfrenta a una horda de vaqueros zombis en Galilea, tenía un juego sabía que lo necesitaba -sobre todo si eso les ayudaba a transformar el corto en un magno largometraje de serie Z-.

Fist of Jesus: The bloddy gospel of Judas es lo que debe ser: un reparte galletas. Un “yo contra el barrio” en el que los vecinos son zombis, el barrio es una especie de Judea en el salvaje oeste y nosotros controlamos al dúo Jesús – Judas impartiendo justicia mediante el sistema habitual.

2015-02-08_00010En contraste con otros títulos del género, Fist of Jesus no nos propone recorrer escenarios hasta enfrentarnos a un enemigo final, si no que prefiere utilizar el sistema de pequeños retos compartimentalizados que tanto éxito tienen en el mundo de los juegos móviles. Conviene remarcar que yo he estado jugando a la versión de PC, la primera en aparecer, pero el juego también ha sido lanzado en iOS y Android sin modificaciones. Si sumáis dos más dos habréis llegado a la conclusión correcta: estamos ante un juego de móvil ejecutándose en un PC. El resultado es que nos encontramos con controles y sistemas que no tienen sentido en un ordenador. ¿Recompensas por eliminar cierto número de zombis al día? ¿Mapas que no se pueden navegar con el joystick y hay que emular un cursor? Esta claro que la versión PC nunca fue una prioridad.

Igualmente, si el juego es lo bastante bueno, se le perdona esta ligera vagancia de diseño. En este caso los gráficos son graciosos, los chascarrillos son divertidos, la música es repetitiva pero no está mal, las fases obligan a repetir sin llegar a cansar y el sistema de niveles le da algo de variedad al juego pero, ¡ay! ese pero, hay algo que sí se debería haber ajustado al PC: Los puntos de impacto.

Señores, que esto es un beat’em up y no hay manera de saber si un ataque te golpeará o no. Puñetazos y patadas son, hasta cierto punto, razonables pero cuando los enemigos te atacan con un arma ponte a temblar ya que pueden alcanzarte incluso cuando están de espaldas a ti. Otro tanto ocurre con los “castigos divinos”, ataques especiales que eliminan al adversario de un solo golpe si los ejecutas en el momento justo. Mientras hay un único zombi en pantalla son relativamente fáciles de realizar pero en cuanto aumenta su número el indicador de ejecución desaparece o no responde. Añádase a esto el que algunas pantallas incluyen entre sus objetivos realizar un determinado número de estos ataques. Si el PC fuera un móvil habría acabado estampado contra el suelo unas cuantas veces.

A partir de aquí podemos discutir si los enemigos son repetitivos o no, si las puntuaciones de los escenarios son claras, si los bugs del juego son demasiado evidentes, si los ataques especiales molan o qué. Incluso podemos discutir sobre si es blasfemo que Jesucristo desmiembre zombis con una espada-raspa mientras pone cara de loco. Todo es discutible pero no que el núcleo de la mecánica del juego tenga un fallo así. Es comprensible que cuando un juego no está pensado para una plataforma tenga sus cosas pero en Mutant Games se podrían haber esforzado un poco más en la versión para PC, que además es la única de pago.

Si queréis repartir hostias como un hijo de Dios «Fist of Jesus» es una buena opción. En móvil.

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