Enter the Matrix, pastilla equivocada

El estreno el pasado fin de semana de la película El Destino de Júpiter ha vuelto a traer a los hermanos Wachowski a la palestra. Sin embargo, los otrora Midas del mundo del entretenimiento han pasado tiempos mejores. Las bajas valoraciones de la crítica y la tibia recepción por parte del público dejan muy lejanos los días de éxito que comenzaron en 1999. El estreno de The Matrix supuso una revolución que no solo afectó al mundo del cine, todos los medios de comunicación y entretenimiento tuvieron que rendirse ante lo propuesto por la película: si algo quería triunfar tenía que parecerse a Matrix.

Este éxito cogió a muchos por sorpresa y, probablemente, es debido a esto que en su momento no se preparó un videojuego para aprovechar el tirón del film, a pesar de que el contenido se prestaba a ello. En mi opinión a los que más pilló por sorpresa el éxito de The Matrix fue a sus propios creadores y, probablemente, los superó. A pesar de que esta primera película podría considerarse que estaba bien cerrada, era inevitable y hasta lógico que las productoras cinematográficas llegaran con fajos de billetes para crear secuelas. Sin embargo, más allá del rodaje de las películas que completasen la trilogía, los hermanos Wachowski, con una cierta megalomanía, empezaron a crear un complicado entramado que incluía todo tipo de medios de entretenimiento. De forma paralela al rodaje de Matrix: Reloaded y Matrix Revolutions, se desarrollo por un lado la serie de cortos de animación The Animatrix y el videojuego que hoy nos ocupa: Enter the Matrix. La idea era desarrollar historias paralelas entre las películas, los cortos y el videojuego, que tuvieran nexos en común y que ayudaran a completar la historia.

enter the matrix screenshot 03No nos vamos a meter en sí todo esto fue una genialidad o un sacacuartos, ni siquiera si todos estos argumentos paralelos ayudaron a entender la historia o hacerla incluso más confusa, así que vamos intentar aislarlo hacia lo que afecta al videojuego directamente. Evidentemente, el anuncio de la producción de este videojuego provocó uno de los mayores fenómenos de expectación ante un título de los que se había visto hasta el momento. Para el desarrollo se contó con Shiny Entertainment, capitaneado por David Perry cuya valía ya se había demostrado en títulos como Earthworm Jim, Messiah, Cool Spot o MDK, entre otros. El juego contaba con todo el apoyo de los hermanos Wachowski, dejando más de una hora de escenas reales de forma exclusiva para el videojuego que, más allá de si se hicieron realmente para el mismo o fueron descartes de los filmes, lo cierto es que eran un esfuerzo sin precedentes por parte de la industria cinematográfica. Por otro lado, se forzó que la fecha de salida del videojuego coincidiera con el estreno de Matrix: Reloaded en Mayo de 2003, lo que aumentó aún más la expectación y su salida multiplataforma para PC, XBox, Playstation 2 y Game Cube, terminó culminando en más de cinco millones de unidades vendidas.

Lamentablemente, y a pesar de todos estos hechos y datos, los recuerdos alrededor de Enter the Matrix suelen distar mucho de ser positivos y las críticas del mismo fueron paupérrimas en comparación a la expectación creada. Este hecho es consecuencia de una unión de factores que suelen ser comunes en muchas adaptaciones desde el mundo del cine y a que las peculiaridades del desarrollo de Enter the Matrix hicieron que fuesen más agudas.

El primer problema es argumental. Aunque la idea de completar el universo asociado a la saga pueda parecer interesante a los fans más acérrimos de las películas, lo cierto es que para el jugador medio puede resultar decepcionante. Antes que nada, el hecho de que los protagonistas del juego sean Ghost y Niobe, dos de los personajes más anodinos de todos los que aparecen en las películas no ayuda mucho, sobre todo cuando muchos jugadores estaban ansiosos con ponerse en la piel de Neo e incluso de Morpheo o Trinity, lo que ya de entrada suponía una decepción. En Enter the Matrix manejamos a uno de los personajes antes indicados, con pequeñas diferencias en el desarrollo dependiendo del personaje elegido y comenzamos buscando un mensaje en Matrix de la tripulación de la nave rebelde Osiris que ha sido destruida. A partir de ahí el argumento se va desarrollando, con algunas referencias a hechos y personajes de las películas, pero en ningún momento parece estar desarrollándose ninguna historia relevante y, al poco de estar jugando, se nos olvidará el motivo y nos dedicaremos simplemente a repartir tortas sin ton ni son.

El otro gran problema está asociado con la fecha de lanzamiento, algo que terminó convirtiéndose en una losa demasiado pesada ya que en ciertos momentos parece que faltasen meses de desarrollo. Bugs poco perdonables -en las escenas de coches hay un efecto «ruedas cuadradas» incomprensible-, algunos diseños de escenarios demasiado simples y una mecánica que no terminaba de funcionar correctamente, dejan claro que a pesar de contar con un grande como David Perry el buen trabajo requiere tiempo.

Enter the Matrix se nos plantea como un videojuego en tercera persona con algunos elementos estándares del género como la variedad de armas a utilizar, pero con un loable intento de implementar el universo Matrix en las luchas cuerpo a cuerpo. Es cierto que el sistema de combate podría ser mejorable y menos caótico, pero el efecto visual era suficientemente impactante como para dejar un buen sabor de boca los primeros minutos de juego. Por desgracia, éste se termina volviendo previsible y más coreográfico que útil. El desarrollo del juego es totalmente lineal, algo que no es malo de por sí y menos en una licencia cinematográfica como ésta, en que necesitamos que el argumento vaya sobre raíles para mantener una coherencia con el resto de historias. El problema se encuentra en que en Enter the Matrix esta linealidad se consigue a veces de una manera algo burda, en ocasiones podemos ver que nos es posible luchar con infinidad de enemigos, o enfrentarnos a un helicóptero, pero una simple mesilla nos impide avanzar en una dirección.

enter the matrix screenshot 07Otro problema añadido se encuentra en el tiempo bala, prácticamente llevado a la fama por la primera entrega de la trilogía cinematográfica y que en el juego se implementa razonablemente bien, y sí, ese es el problema, que simplemente está bien. El efecto visual está muy bien conseguido y de manera jugable la ralentización es correcta, pero es que dos años antes Max Payne nos había traído la implementación del tiempo bala con una maestría que este videojuego posterior no pudo superar. Esa sensación agridulce de que el alumno ha superado al maestro es similar a la que se nos quedó a muchos jugadores cuando el videojuego de El Padrino era muy inferior a Mafia, a pesar de salir posteriormente.

Desde el punto de vista técnico ya hemos dado unas pinceladas, hablando de animación y diseño general de los personajes cuenta con unos gráficos bastante dignos para la fecha del lanzamiento, pero fallaba en el diseño de escenarios. La ambientación de Matrix estaba ahí, pero el resultado no era redondo, y cuenta con muchas zonas sin trabajar en exceso. Hay mucha diferencia en el detalle de los escenarios de las zonas relevantes, como en la aparición de los enemigos más importantes, con otras que resultaban «de paso». Si es cierto que desde el punto de vista sonoro, el videojuego era un espectáculo al nivel de las películas: doblaje profesional con los propios protagonistas de las películas; una banda sonora completa obra de Erik Lundborg que, sin ser el compositor de las películas, conserva su espíritu; y unos efectos de sonido que con unos buenos altavoces eran toda una experiencia.

En definitiva, ¿es realmente Enter the Matrix un mal juego? Realmente no, resultaba entretenido y, en ocasiones espectacular, pero en líneas generales era más mediocre que otros títulos de jugabilidad similar como el anteriormente citado Max Payne. A fin de cuentas se trataba del videojuego de Matrix y se esperaba mucho más, quizá no un grandísimo juego, eso ya se tiene asumido de salida con muchas licencias cinematográficas, pero el público pedía como mínimo jugar con Neo.

A pesar de las buenas ventas, sus creadores y especialmente David Perry tomaron buena nota de la decepción provocada, y en 2005 intentaron redimirse cuando de nuevo Atari les encargó el desarrollo de un nuevo videojuego de The Matrix: Path of Neo. En esta ocasión ya no se tenía la presión del estreno –Matrix Revolutions fue estrenada en 2003 al igual que Matrix: Reloaded– y básicamente solventaron todo lo que en su momento se indicó que estaba mal. Por un lado, se manejaba a Neo, por otro, nada de historias paralelas, se recrean las escenas más carismáticas de las tres películas. Todo esto se coronó con unos gráficos mejorados y más acordes, así como con un control refinado, hasta tal punto que incluso el propio Perry reconoció que el primer título fue fallido. Y sí, efectivamente Path of Neo era mucho mejor que Enter the Matrix, seguía sin ser un juego para pasar a la historia pero, sin duda, mucho mejor.

  1. Esta bueno leer criticas de videojuegos, pero uno siempre debe tener formada una opinión propia, ademas, si se es fan de una determinada franquicia dejamos pasar los errores. Dicho esto, mi me gusto Path of Neo, y cualquier fan de Matrix debería jugarlo, hay cosas en el juego que no aparecen en las películas, los Wachowski pusieron ideas en el que no pudieron y/o no quisieron meter en las películas. No digo mas.
    Saludos!
    PD: yo lo jugué en ps2 pero tambien esta disponible para PC

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