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Acerca de Eduardo Garabito (@darkouterheaven en Twitter)

Amante del videojuego retro y profanador de lo indie. ¡Síguelo en Twitter para ganar estupendos premios! O igual no.
Eduardo Garabito ha repartido su ego en el 0.2% de los artículos de la web.

X-COM: Enemy Unknown, la gran obra de Microprose y Mythos Games

El intelecto del hombre admite ya que la vida es una lucha incesante, y parece que ésta es también la creencia que impera en Marte.
La guerra de los mundos, H.G. Wells (1898)

El ser humano, ese mágico animal pensante, cobarde y mezquino como él sólo, apenas puede concebir un contacto alienígena si no es bajo la amenaza de la propia destrucción. El recelo intemporal ante lo extraño se refleja, entre otras variadas expresiones, bajo la forma de miedo atroz a unos violentos y despiadados visitantes que podrían ser casi tan inhumanos como nosotros. Qué mejor que destruir al invasor mientras acarreamos la propia naturaleza humana en un cómodo tetrabrick espacial, llevando por bandera la suspicacia por lo desconocido, y con más intensidad si cabe, el terror hacia lo incognoscible. …Seguir leyendo +

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Theme Hospital, El síndrome Molyneux

Helados. Como témpanos nos dejaba un afligido Peter Molyneux mientras que, con elocuentes lágrimas en el rostro, se sinceraba a través de la entrevista que el genio de los god games concedió a un conocido blog británico. Cierto es que el creativo y artesano del vaporware atesora históricamente un abultado historial de éxitos, y otro no menor de decepciones. Y sin embargo, parece que el peso de la incertidumbre está superando al gigante tras Populous o Fable. El equipo que el británico lidera se mueve entre arenas movedizas a causa de Curiosity, un incomprensible experimento cuya ejecución técnica el autor califica de “desastre”. …Seguir leyendo +

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Faster Than Light

Con demasiada frecuencia los retrofílicos nos deshacemos en elogios y aquí entono un irredento mea culpa— ante el videojuego moderno que, evocando al de antaño, hunde sus raíces en la tradición machaca-botones, desarbolando por la vía rápida la coraza de nuestros aguerridos corazones pixelados. De hecho, no puedo negarles que ya estaba buscando la mejor manera de venderles Faster Than Light como un videojuego de los de antes cuando, con las manos inmóviles sobre el teclado, me percaté de que estaba a punto de cometer un gravísimo error. “Si alguien más me dice que esto es como en los viejos tiempos, juro que me tiro por la ventana” le dijo un crepuscular Buster Keaton a Chaplin en Candilejas (1952). Pues eso mismo. …Seguir leyendo +

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Blade: The Edge of Darkness

Me resulta muy curioso comprobar cómo, cada vez que hacemos memoria en busca de nuestras piezas favoritas en el elenco del software patrio, la conversación parece incompleta sin las manidas alusiones a los clásicos de la “edad dorada” de la industria española de los videojuegos. Army Moves (1986), Sir Fred (1986) o La Abadía del Crimen (1987) no pueden faltar, merecida o inmerecidamente, en estos previsibles debates. Sin embargo, el que esto suscribe observa con creciente desasosiego como Blade: The Edge of Darkness (2001) es inmisericorde y sistemáticamente ignorado en estos castizos rankings. …Seguir leyendo +

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Total Annihilation

Vaya un año el 1997, fue un gran momento para los amantes de la estrategia en tiempo real. Cierto es que servidor se alborota con facilidad cuando de RTS se trata, pero en este caso está justificado y para comprender este glorioso año certificando que no se trata de una exageración se hace imprescindible el echar la vista atrás y esbozar un breve retrato del género en dicha época. Y es que a lo largo de 1995 vivimos la definitiva consolidación del género con los eternos Command & Conquer y Warcraft II como máximos exponentes. Y si el 1996 llegó y se fue acompañado de una relativa calma —rota quizás por Command & Conquer: Red Alert— el año 1997 acogió una auténtica avalancha de títulos. Raro era el mes en el que alguna compañía no anunciara a bombo y platillo aquel título que supuestamente “redefinía el género”, mientras todas aquellas intentonas quedaban, más que habitualmente, en una serie de pequeñas modificaciones a un esquema prácticamente escrito en piedra. …Seguir leyendo +

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