Anécdotas y vivencias desde la Campus Party 2011, nivel: pase de prensa

Quedaban escasos cuatro días para que empezase la semana «campusera» y yo me enteraba de que podría pedir acreditaciones. El sábado, mientras esperaba a que las hicieran, aún no me creía que en tan poco tiempo lo hubiese conseguido. En realidad, el sábado la prensa aún no podía recoger las acreditaciones (al contrario de lo que ponía en la web) pero aún así nos las hicieron. De esta forma, comprobé más adelante que la mía y la de mi acompañante eran las únicas en las que, además del nombre del medio, aparecían nombre y apellidos. Vamos, que todo el personal de control de las puertas de entrada y salida me acabarían conociendo.

Me dejé caer por allí cuatro días del total que duraba el evento. El primero fue el mismo lunes: la campus no se inauguraba hasta las 23:30 de la noche, pero queríamos ir a ver como llegaban los primeros, el ambiente que había mientras todo se preparaba y de paso conocernos todos los escenarios y auditorios para así facilitarnos el resto de días. Entonces pisé mi primera sala de prensa. Muchas emociones en tan poco tiempo: el primer pase de prensa, la primera sala reservada para nosotros… y lo más importante: las contraseñas del wifi que sólo (y recalco el sólo) se podía captar en esa sala.

Campus Party 2011Así pues, tras volver a la realidad, llegó la sesión de reconocimiento y, no sé cómo, acabé haciéndome una foto con la espada de Link, el popular personaje de la saga Zelda. También había varias Nintendo 3DS al lado, pero las lentillas y el 3D no eran una combinación ganadora. En mi paseo descubrí ordenadores con forma de dragón, uno inspirado en el video juego Kingdom Hearts y otros cinco unidos recreando el Empire State Building. Simplemente aquello era el paraíso de todo artemaniaco. Tras darnos una vuelta por una casi desierta Ágora, decidimos volver a casa, y descansar para el día que nos vendría a continuación.

Martes 12: “Cicatrices en forma de pegatina, ‘Te lo dije’ y otras cosas de los micrófonos abiertos”

Nos plantamos a las 10 de la mañana para ver la conferencia de iniciación a las redes sociales. Tenía apuntado en mi libreta que era en el auditorio del príncipe Felipe, pero alguien de la organización nos dijo que no, que era en el Ágora. Tras media hora de espera se confirmaron mis sospechas: era donde yo decía. Cuando fui a salir porque llegábamos media hora tarde (y las charlas duraban una hora), tuve que identificar mi ordenador. Entre la prisa y que su ordenador lo estaban encendiendo para comprobar mi DNI me sentía retenida, sin poder salir del recinto. Pero se pasó cuando me dejaron esa cicatriz en mi portátil: una bonita pegatina de la campus con la cual fardar próximamente en la universidad.

Una de las conferencias en las que estuve fue “Los secretos de los tweets”. Allí se comentaron cosas tan interesantes como que los twitteros se van a convertir en la gente más lista porque el límite de 140 provoca que el usuario sea capaz de sintetizar y argumentar con el menor número de palabras necesarias. Además, señalaron que twitter, ante cualquier acontecimiento, da una voz viral.

Ya, finalmente, acudimos a la conferencia de “Internet y Derechos Humanos”. En ella se necesitaban cascos donde se oía la traducción al español ya que los ponentes hablaban en inglés. Sin embargo, antes de empezar el acto, mis compañeros y yo nos pusimos los cascos y escuchamos como la traductora le contaba a otra chica las últimas novedades que habían pasado en no sé qué pueblo. Y al más puro estilo Esperanza Aguirre, que sabe mucho de micros abiertos, la chica al enterarse no pudo evitar un “joder, los micrófonos encendidos”.

Miércoles 13: “David Bravo en: La propiedad intelectual en internet, esa gran desconocida”

Este fue el día que más disfruté de la Campus Party. David Bravo me parece una persona íntegra con unas ideas muy realistas sobre todo el tema de la propiedad intelectual, la piratería e internet. Y por eso estaba deseando que llegase la hora de su conferencia. Personalmente, y hablando luego con otros compañeros con los que fui, fue uno de los mejores ponentes de toda la Campus. Solo había que ver como se llenó el pequeño espacio que tenía el escenario Innovación. En este caso yo podría destacar muchas cosas ya que tomé notas como una loca.

Campus Party 2011Sin embargo, es mejor verse el video de la ponencia (que dura una hora y 39 minutos). Si alguien quiere un breve resumen (que no le hará justicia al vídeo entero) David Bravo destacó, entre anécdotas reales y frases que podrían haber sido extraídas del mejor monologuista español, que la piratería es inevitable y da igual que hablemos si está bien o está mal porque eso no evita que pase. Y como se ha demostrado que ya es algo imparable, deberíamos empezar a preguntarnos cómo paliar los efectos de estos intercambios masivos de la cultura. Es decir, como hacer que no afecte de forma tan negativa al artista que hace el CD que nos bajamos, por ejemplo, porque sin ese artista, no habría nada que bajarse y que difundir. Pero insisto, recomiendo ver el vídeo porque mis palabras no hacen justicia a todo lo que él dijo (y cómo lo dijo).

Viernes 15: “Hackeos memorables o como ser Dios desde tu casa”

El último día solo iba a acudir una hora para ver una charla sobre hackeos a páginas web y software que habían sido impactantes o curiosos. En esta charla no se habló de Sony, donde, como indicaron “daría para una charla entera” y que “no le queda nada por hackear, tal vez la grapadora o la impresora (que la han desenchufado por si acaso)”. En la charla demostraron como desde el ordenador de tu casa podías hackear Foursquare (diseñado especialmente para dispositivos móviles) y convertirte en el “mayor” de un sitio en el que ni siquiera has estado. O como aplicaciones como el WhatsApp guardaba los datos de forma no cifrada, de forma que era muy fácil leerlos y acceder a ellos. También hablaron brevemente de esos hackeos que todos conocemos, los de las páginas web, como la del PP de valencia hará algunos años.

Realmente, me pasaron muchísimas cosas más, pero todas esas no se pueden contar o convertirían este artículo en una micro-biografía. Llegados a este punto os pregunto: ¿Fuisteis a la Campus Party de Valencia? ¿Tenéis alguna anécdota que compartir?

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