La dura vida de una vendedora de videojuegos

Hasta hace poco, ver a una chica en una tienda de videojuegos –vendiéndolos- era algo que nadie parecía haberse planteado. Los videojuegos son cosa de hombres, ¿no? Ahora parece que la fórmula “chica + juegos” surgida en Internet y copiada en muchos otros ámbitos también llega a las tiendas.
¿Qué podemos encontrar? Afortunadamente, salvando la reputación de este tipo de puestos de trabajo, se sigue probando y buscando la vocación, conocimiento e interés por el producto que se vende y no tanto una cara bonita.

Aunque aún está por arreglar ese asuntillo en el tallaje de las camisetas promocionales, más cercano a parecer que llevas un pijama y no a que intentas llevar a cabo una acción comercial. Por otra parte, los consumidores más adultos no le dan importancia al hecho de ser atendidos por un hombre o una mujer en una tienda de videojuegos; pero existe otra buena parte del total que sí lo hace. Están aquellos que no te toman en serio por el hecho de ser una chica y, por lo tanto, tus sugerencias o recomendaciones tienen el mismo valor que un estornudo.

Aquellos –aunque más bien son aquellas- que se muestran escépticos por ese mismo motivo y creen, de forma totalmente justificada después de la asociación negativa de chicas con videojuegos, que solo eres una chiquilla mona que no ha cogido un mando en su vida. No pueden faltar esos grupos de adolescentes que nada más verte se toman amplias confianzas y deciden que una lección magistral sobre el mejor juego del mundo –que suele ser Call of Duty– será el mayor favor que puedan hacerte ese día.

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Admito que, hay otro tipo de “consumidor” que me provoca cierta simpatía, debido a su corta edad y sus reacciones desmesuradas: los niños. Infantes que sobrepasan el metro de altura a duras penas y que se emocionan cuando ven que una chica a jugado a videojuegos y que, además, a alguno que ellos también han jugado. No puedo contar las veces que me han sacado una sonrisa con un “mola que sepas de videojuegos” venido de una persona en miniatura. No voy a establecer un rango de edad, pues sería demasiado amplio, pero el gran porcentaje que suponen todas esas personas del género masculino que por el simple hecho de ser amable –requisito mínimo cuando se trabaja cara al público- y que además juegues a videojuegos, intenten coquetear, bien buscándote personalmente por redes sociales o directamente en tu puesto de trabajo; me supera. Hay quien lo puede considerar un halago o motivo de risa, pero saber que ese “éxito” viene dado por un estereotipo en alza no le hace sentir orgulloso a nadie.

También, en última instancia, debemos tener en cuenta el trato venido de los propios compañeros y compañeras. Si eres un chico y te gustan y juegas a videojuegos, estupendo. Todo bien hasta ahí. Si eres chica y compartes esa misma afición, empiezas a bajar puntos de feminidad y aparece un letrero sobre tu frente que reza “rarita”.

Sí, trabajo en una tienda de videojuegos. Sí, me gustan los videojuegos, sí, juego a videojuegos. No, no juego a videojuegos para ganarme la vida en Youtube, ni como moda, ni para llamar la atención. También leo, salgo con mis amigos, cocino tartas y me voy de compras. Vaya, que soy una persona perfectamente normal.

  1. Totalmente de acuerdo, aunque como anécdota, diré que en el Centro Mail que había en mi ciudad la vendedora era una chica (y no jovencita precisamente). Y luego con los años cuando desapareció Centro Mail y aparecieron los Game, al que yo solía ir siempre ha habido chicas, y la encargada durante muchos años fue una chica, así que, independientemente de que a mi personalmente no me parece nada extraño que una chica juegue a videojuegos, que me los venda tampoco me ha resultado nunca algo raro.

    Pero es cierto

  2. Hace veinte años no te diría que no era raro ver a una chica vendiendo videojuegos aunque yo tengo 34 y ya en primaria había chicas que se quedaban con nosotros jugando a la Gameboy o con 18 salí con una chica que tenia más conocimientos que algunos amigos míos en videojuegos pero bueno.. digamos que podía ser raro.

    ¿Hoy en día? No creo que sea raro para nada y me sorprende que haya gente que se fije o no en estas cosas.

    En las tiendas de Barcelona (Game, CEX, etc..) Hay chicas que te hablan perfectamente de juegos.. algunas más, otras menos pero sólo por estar vendiendo un producto es normal que acaben conociéndolo y más aún si les gusta.

    Yo creo sinceramente que esas mismas personas que hoy en día puedan despreciar tus conocimientos sobre la materia no lo hacen por el número de apéndices que puedas tener si no porque son personas que se creen que saben de videojuegos más que el resto (que individuos así en España hay alguno)

    El mundo del videojuego ha cambiado mucho y yo quiero creer que ya no se ven tanto estas cosas.

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