Sayonara Umihara Kawase, un mito que vuelve

Es curioso como funcionan los videojuegos japoneses ante su público. Puedes pasar media vida sin saber de un título y, de repente, un buen día resulta que se ha convertido en un mito en Japón. Y que una obra llegue al estatus de mito en Japón es casi como que una peli lo logre en Los Angeles. Al poco tiempo comienzan los rumores de que van a hacer una nueva versión para un hardware actual y, a pesar de que no ha aparecido versión alguna de la saga en 20 años, ésta sí que aparece.

El extraño caso que he relatado es el Sayonara Umihara Kawase. Se trata de un juego de Super Nintendo que ni vendió bien, ni es especialmente atractivo, pero que tiene una mecánica que lo hace interesante. La protagonista, Umihara Kawase, salta poco así que para poder sobrevivir en un juego de plataformas dispone de un gancho que le permite colgarse de elementos del escenario, similar al visto en Bionic Commando. Umihara no sólo se engancha y puede hacer el movimiento del péndulo con el artefacto sino que también puede estirarlo contra ella para que al soltarlo se vea catapultada en la dirección contraria. Puede parecer algo complicado de entrada pero cuando llevas un rato dándole caña asimilas la lógica.

sayonara-umihara-kawase-(1)Gracias a este gancho Umihara Kawase no se quedó en el catálogo de la Super Nintendo como le ocurrió a otros sino que se han seguido lanzando nuevas entregas. El primero fue una secuela para Playstation desarrollado por otra empresa que, básicamente, es más y mejor de lo mismo, el segundo se trata de un remake para Playstation Portable, posteriormente apareció una compilación para Nintendo DS, y ahora ha aparecido una nueva entrega bajo el título de Sayonara Umihara Kawase para Nintendo 3DS.

Y sinceramente aunque me lo he pasado bien no entiendo porqué hay japoneses que consideran que este es uno de sus juegos favoritos de toda historia, especialmente entre los aficionados a los videojuegos amateur e indies de allí. Aunque las primera pantallas sean asequibles es un título de plataformas realmente difícil y enseguida se pone casi imposible. Si bien es cierto que no dispone de pantallas realmente grandes, nuestra protagonista es bastante lenta por lo que, al desplazarse por el escenario no es que el título sea precisamente un dechado de ritmo. Eso si, el momento verdaderamente difícil viene a la hora de dar los saltos porque Umihara Kawase salta realmente poquito, así que hay que lidiar con el gancho y eso quiere decir que lo normal es que acabemos en el agua, en los pinchos, o en cualquier lugar donde perdamos una vida.

Pese a sus innumerables maneras de morir debo debo decir a su favor que ofrece cierta variedad al jugador. No sólo porque tanto sus escenarios como los enemigos son ciertamente poco comunes, con fondos que realmente son fotografías sin demasiado sentido mientras nos enfrentamos a peces que andan sobre piernas humanas, sino que además tendremos la posibilidad de bifurcar nuestro caminos lo que implica nuevas fases, nuevos jefes finales, nuevos personajes y distintos finales. Aunque tampoco os hagáis ilusiones sobre la historia del juego, o es inexistente o yo no la he encontrado. Incluso sus jefes finales resultan algo un tanto distinto. Uno de sus enemigos me costó casi una decena de muertes, no sabía que hacer con él. Cuando finalmente descubrí cómo hacerle daño me sorprendió, no puedo decir que fuese una mecánica inédita desde los 8 Bits pero fue interesante volverla a ver.

Por un lado es un motivo de alegría que Agatsuma se haya atrevido a traer Sayonara Umihara Kawase a tierras occidentales, aunque por otro tal vez con un precio de salida demasiado alto para cualquiera que no tenga la necesidad de jugar a toda rareza venida de oriente. Veinticinco euros pueden asustar a los posibles compradores y que les parezca más sensato esperar a alguna rebaja. Personalmente me lo he pasado bien, es retador y entretenido, pero creo que no será un plato apto para todos los estómagos.

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