Monument Valley, algo más que puzles

Eso de vender un videojuego para iPhone o iPad es una cosa difícil ahora mismo. Y es que normalmente los que más venden, sin entrar en los gratuitos, son aquellos que destaca la propia Apple. Se trata de un evento que dura una semana y poco después desaparecen en la lista. Lejos parecían haber quedado los tiempos en los que Angry Birds, semana si, semana también, era el juego más vendido de la semana. Pero llevamos un par de semanas con una sorpresa agradable.

El título que hoy nos ocupa, de nombre Monument Valley, es una obra que ya conocíamos muchos de los que nos pasamos el día mirando las noticias sobre los juegos menos conocidos y que no desarrolla una empresa de videojuegos al uso, sino más bien una parecida a Simogo o Amanita Design. Y es que sus creadores, UsTwo, no se encuentran centrados totalmente en la industria. Se dedican habitualmente al diseño de interfaces y parece que de paso han realizado algunas aplicaciones y videojuegos como el conocido Whale Trail. Sus oficinas se asientan en Londres, Malmo y Nueva York, y entre los trabajadores se encuentran Ken Wong y David Fernández-Huerta (grafista de juegos como Zombie Panic in Wonderland o Animal Boxing). Ellos dos son los principales culpables de este título, un juego que desde su aparición está recibiendo todo tipo de alabanzas por parte del resto del mundo.

Monument-Valley-bg¿Y qué es lo que hace tan especial a Monument Valley? A nivel jugable es una especie de Echochrome, un juego donde podemos modificar lo que vemos en pantalla tocando determinados elementos (ruedas, puntos, o tal vez un gracioso tótem) y dirigir a nuestra protagonista, Ida, tocando la pantalla. Pero Ida es absolutamente incapaz de saltar o bajar un escalón así que tendremos que crearle un camino a medida aprovechándonos, y he aquí el punto en común con Echochrome, de la perspectiva, de manera que caminos imposibles propios de un dibujo de M.C. Escher se pueden convertir en la solución transitable para Ida si lo hacemos de manera correcta.

Su planteamiento, y el desarrollo, convierten a Monument Valley en un de juego de puzles donde tendremos que sobrepasar diferentes obstáculos a lo largo de diez niveles que pueden superarse en sesenta minutos. En parte gracias a que Ida nunca muere, si fallamos tan sólo ocurre que no consigue alcanzar el punto que nos interesa. Su escasa duración, unida a un precio ligeramente alto para un juego de iOS, ha hecho que bastante gente se haya quejado y que sus autores vayan a añadir más fases al juego. Y personalmente opino que no lo necesita. Monument Valley comparte con Journey, el título de thatgamecompany, un precio elevado para su duración, y en ambos casos se trata más de una obra de arte interactivo que de un videojuego puro. Aunque en el presente caso sí que tendremos que darle al cerebro o molestarnos en realizar un ensayo de prueba y error constante para poder avanzar.

Lo cierto es que, como juego, también me recuerda a la obra de Fumito Ueda. Ofrece una gran sensación de calma en sus niveles, y pese a tener también un protagonista con capacidades algo limitadas se encuentra libre de cualquier tipo de escollo en el control o el avance más allá de nuestra propia habilidad para resolver los puzles.

En resumen, Monument Valley se puede considerar un producto muy bien realizado para iOS, especialmente disfrutable en iPad, y que es ideal para relajarse admirando un hermoso escenario o dedicando algún tiempo al ocio antes de seguir con vuestras vidas, donde seguramente recordaréis algún pasaje del juego se haya quedado pegado a vuestras retinas… eso siempre hace que la vida sea un poco mejor.

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