Sonic Lost World, el último buen Sonic

Antes de empezar, un par de notas al margen. Soy un gran aficionado a las sagas de Sega. Panzer Dragoon, Alex Kidd, Shinobi, Yakuza, Wonderboy, Fantasy Zone y muchas que no miento aquí.

Por alguna razón, y a pesar de que el primer acercamiento a los videojuegos que tuve en serio tenía de protagonista a Sonic, nunca le he tenido un exceso de aprecio. Sí, me pasé los dos primeros de Game Gear/Master System en su momento, los habré probado todos más o menos, pero nunca ha sido uno de mis juegos bandera. Tan sólo destaco, en una nueva muestra de yo contra el mundo, el primer Sonic Adventures, con el que me lo pasé especialmente bien. Me gustaron hasta las fases del gato. Las de pesca. Ya podéis tirarme por el retrete.

Dicho lo cual, desde ese Sonic Adventures no he vuelto a pasármelo realmente bien con ningún Sonic (miento, Sonic & All Stars Racing Transformed me parece genial, Sonic R era una virguería técnica y Sonic The Fighters me hace bastante gracia). He intentado pasarme como mil veces Sonic Adventure 2, pero por alguna razón extraña nunca lo consigo (algún día lo lograré, palabra). No pude con Sonic Heroes, Shadow of The Hedgehog o toda la caterva de cosas «actual gen«, incluyendo Sonic 4 (que tengo en varias plataformas) o los Sonic de Wii. Ni siquiera la interesantísima mezcla Bioware-Sega-Juego de Rol de Sonic (¿qué podría salir mal?), que poseo desde su salida, me retuvo más allá del inicio.

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Por eso, cuando vi por primera vez Sonic Lost World y algo saltó de alegría dentro de mí, me extrañé. Y más cuando Super Mario Galaxy tampoco es mi Mario favorito, ni mucho menos. Será el café. Serán los cielos azules.

Así, pasaron eventos, pasaron ferias, y en todos iba viendo que allí estaba este último Sonic. Pero en ninguno quise probarlo. Quería llegar virgen al matrimonio. A la experiencia jugable.

Y aquí estoy yo, tras haberlo jugado un montón de horas. Dispuesto a contaros luces y sombras del que considero el mejor título del erizo desde Sonic Adventure. Y, para variar, ni con esas es un juego perfecto (cuentan las leyendas que el primero de Megadrive lo era… pero yo nunca lo consideré así).

Sonic Lost World proviene de alguna extraña mente que decide retomar el concepto del cancelado Sonic X-treme y meterlo en una Wii U (y en una 3DS, pero eso no lo voy a analizar ahora). Esa extraña mente decide, además, tomar material del Super Mario Galaxy, añadirle un guión… sorprendente y mezclarlo todo en una coctelera.

El guión, que es sorprendente por su desarrollo, no por su inicio, nos lleva a un extraño mundo llamado Hexagon, después de que el avión de Tails sufra una avería mientras intentan rescatar a unos animalillos de las garras del Dr. Robotnik (que, por algún misterio que desconozco, ahora se llama como en Japón, esto es, Eggman). Esto lleva a Sonic a enfrentarse a unas poderosas criaturas, y a forjar extrañas alianzas.

Sonic Lost World tiene siete mundos a explorar divididos, normalmente, en cuatro o cinco niveles, que incluyen dos enfrentamientos con los jefes de turno. El inicio del juego es esplendoroso. Una fase preciosísima realizada en tercera persona con cámara trasera (que nunca gira alrededor del personaje, lo que es un tanto curioso), llena de secretos, posibilidades y caminos. Posiblemente, la mejor primera fase que recuerdo en un juego. La segunda no le va demasiado a la zaga. Para sufrir un bajón enorme (sin llegar a una calidad mala) cuando acaba ese mundo.

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Y así, entre altos y bajos, se mueve el juego. Momentos fantásticos con otros capaces de impacientar al más tranquilo. Sorpresas que te hacen aplaudir a la pantalla de televisión (o al Game Pad de la Wii U, pues se puede jugar entero desde allí, con la salvedad de algunas fases bonus) con bugs impropios de un juego profesional (y más sabiendo personalmente lo pesados que son en SEGA con el tema del testing). No en vano, mientras ponían este juego en el mercado ya han lanzado una primera actualización, que no acaba de solventar todos los problemas.

Una de los aspectos que más aplaudo de este Sonic es la enorme cantidad de acciones que tiene. Sonic puede saltar, realizar un ataque teledirigido, pegar una patada (lo que tiene cierto intríngulis jugable, ya lo veréis), llevar a cabo un curioso triple salto que le permite llegar más alto, hacerse bola, acelerar el proceso de hacerse bola, usar varias transformaciones… y correr. Sí, como conocedores del videojuego decir que Sonic puede correr es tan de cajón como que Mario puede saltar, pero ahora tiene dos velocidades. Y con la alta, además de hacer todo un poco más caótico (y gracioso, añadiría yo), puede subir por casi todas las paredes y realizar otras maniobras que parecen imposibles al principio. Que sepáis que yo descubrí la existencia de este movimiento (aunque te lo explican en el tutorial, se hace con ZR) tras haber acabado más de medio juego.

Así, Sonic Lost World esconde muchos secretos, y tiene muchas sorpresas ocultas. Desde la posibilidad de un modo dos jugadores, controlando el segundo jugador un un avión teledirigido que se maneja con el Wii Mote y otros mandos, hasta una especie de opciones sociales, como pequeñas misiones o recompensas que podemos usar en la partida, como si de un juego de móvil estilo Jetpack Joyride se tratase. No queda mal, pero sienta un precedente que puede preocupar por la deriva «freemium» que tal vez acabe conllevando (los que hayáis jugado a Rayman Legends en Wii U, es similar).

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Su banda sonora es de las pocas recientes que me ha enganchado, y no recordaba la experiencia de que me matasen tantas veces en un juego del estilo en los últimos cinco o diez años (de hecho, el juego te llama inútil de forma elegante y te da la mano cuando te queda una vida, lo que te permite superar ese obstáculo que tanto te cuesta).

Pero, y a pesar de todas estas cosas buenas, y de que es arriesgado, divertido y bonito, no es un juego redondo. Si tienes más de 15 o 16 años te llamará constantemente viejo. La idea de no mover la cámara de esa manera puede funcionar más o menos, pero es un atentado contra las normas del diseño de juegos. Y los altibajos en los diseños de niveles hacen pensar que el Sonic Team ha hecho algunos y que de otros se ha encargado un equipo de becarios.

¿Lo recomiendo para Wii U? Si eres una persona a la que le van los retos, sí. Si en cambio quieres asegurarte el tiro, seguramente el próximo juego de Mario para la misma consola sea más redondo. Pero, seguramente también, no será tan loco.

  1. – No marea?
    – Vaya, adiós a la broma de «rebuznik». Creo que en el Adventure 2 ya era así ¿no?
    – «Si tienes más de 15 o 16 años te llamará constantemente viejo» y eso? XD
    – Has jugado al Generations y el Colors? tb mal? (yo no he jugado, pregunto. Yo me quedé con los de mega. Probé el adventure 2 y lo vendí rápidamente de segunda mano).

  2. Este texto de Nae es el que más me ha convencido de todo lo que he leído por ahí. Y me gusta, me convence; es más sensato. Lo voy a disfrutar seguro.

  3. Tu lo vas a disfrutar como un enano :).

    A) Marear, no.
    B) Ni idea, como digo, al Adventures 2 no le di lo suficiente.
    C) Como lo hace Pokemon xD
    D) He jugado un poco al Generations (bien, pero no me mata) y nada al Colors (la gente lo pone bien).

  4. No me cabe la menor duda 😀 Esta noche por fin lo desprecintaré y jugaré.

    Cuanta más crítica negativa lea, más se me hincharán las ganas de disfrutarlo y cerrar bocas luego (como casi siempre). Está claro que algunos medios -muchos, por desgracia- le han cogido una manía terrible a Sonic, idealizándolo y haciendo que sus prejuicios juzguen al juego casi en su totalidad. Da una pena increíble, y es realmente un insulto desprestigiar una saga que ha hecho tanto por los videojuegos y que tan poco merece ser maltratada.

    De paso, un YouTube-análisis-opinión que me ha parecido muy coherente: http://www.youtube.com/watch?v=aRgCR9aihiQ

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