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Del cómic al videojuego, todo un mundo de colores y Cel-Shading

Creo que no me equivoco demasiado si les digo que una de las cosas más bonitas que pudimos ver la semana pasada es este vídeo del pequeño experimento en After Effects realizado por Mattias Peresini, definido por él mismo como «un intento de aplicar un renderizado cel-shading con un estilo orgánico» y que en la práctica se traduce en un exuberante baile de partículas de cientos de colores reventando en explosiones de hipnótica belleza.

En realidad el trabajo ya funciona por sí mismo, pero también es cierto que gran parte de la excitación que genera se basa en la capacidad que tiene para hacernos fantasear sobre las posibilidades de ver aplicadas estas técnicas en algún videojuego. Sobre todo hará salivar a aquellos que, como yo, estén completamente enamorados del cel-shading, la técnica que permite convertir bruscos polígonos en mundos llenos de vida como recién salidos de las páginas de un cómic o de una serie de dibujos animados y que, visto con perspectiva, se trata de una de las mejores cosas que le pasaron a los videojuegos durante la primera década de este siglo. Y si no me creen, échenle un ojo a espectáculos visuales como The Legend of Zelda, Wind Waker, Ultimate Spider-Man, Jet Set Radio, Under the Skin, Wacky Races o cualquier entrega de los Naruto realizados por CyberConnect.

Pero aunque el cel-shading permitió que por primavera vez las diferencias entre un dibujo animado de sábado por la mañana y lo que jugábamos en nuestra consolas fueran casi inapreciables, esto no quiere decir que antes de su irrupción en 1999 con el olvidado Fear Effect no existieran intentos de trasladar de la forma más fidedigna posible la estética cartoon al mundo de los videojuegos. Pienso, por ejemplo, en títulos como Megaman Legend o Crash Bandicoot pero también en juegos 2D como Outlaws, The Curse of Monkey Island o los juegos de Tintín desarrollados por Infogrames.

En esta voluntad del medio en ofrecer apartados visuales idénticos a los seriales infantiles (y no tan infantiles) creo que deberíamos detenernos un rato en Konami, que durante los primeros años noventa consiguió hacerse con los derechos de varios cómics y series de televisión archipopulares con los que realizó un trabajo excelente a la hora de traspasarlos al píxel, intentando en todo momento respetar el estilo de dibujo original. Las Tortugas Ninja, Astérix, Los Simpsons, Animaniacs y Tiny Toon son buenos ejemplos de ello, pero si me preguntáis a mí creo que el más asombroso sigue siendo The Adventures of Batman & Robin, un juego soberbio (que de manera imperdonable se omitió del listado de veinte mejores juegos de Super Nintendo que hicimos la semana pasada en esta santa casa, pero, hey! un top 20 que no esté incompleto no es un BUEN top 20) cargado de buenas ideas y de cariño hacia el material original, un serial televisivo que el paso del tiempo ha confirmado como la mejor adaptación audiovisual del personaje del caballero oscuro, bastantes peldaños por encima de las aproximaciones de Tim Burton o Joel Schumacher y a quinientos años luz de distancia del Batman de Christopher Nolan.

Pero como iba diciendo, aunque el videojuego de Konami es brillante por múltiples motivos, me parece especialmente digno de admiración el fantástico apartado gráfico del título, traduciendo a la perfección los diseños retro y dark deco que Eric Radomski y Ted Blackman imaginaron para la serie. Desde el uso de contundentes líneas rectas hasta los intensos juegos de luces y sombras pasando por el dramatismo de las perspectivas forzadas, el expresivo uso de los colores o el gusto por la claridad compositiva, el juego trabaja en todo momento para atrapar el espíritu del programa de televisión, intentando hacernos sentir que estamos dentro de episodios clave como El Gato y la Garra o ¿Qué es la Realidad? Un inteligente uso del modo 7 y la incorporación de cientos de guiños al material original (la aparición de los famosos atardeceres, el modelado de los personajes, las cuidadas animaciones que imitan los movimientos vistos en televisión,…) se suman a las virtudes de un título que triunfó en sus intentos de hacer que su apartado visual estuviese lo más cerca posible de este serial de la Warner. Y todo esto en tiempos pre-cel-shading, creo que merece ser destacado.

  1. Un gran juego, y como dices una gran ausencia del top 20 de la semana pasada. En su día tuve la oportunidad de jugarlo bastante y era pasada en todos los sentidos.

    Queda mucho camino por recorrer en el tema del cellshading, y ese vídeo que has colgado de Peresini deja claro que las expectativas son grandes. Existe potencial y veremos cosas grandes de aquí a un tiempo, mas aun de las que ya hemos podido ver en títulos como las últimas adaptaciones de Naruto a videojuego. Personalmente me ha recordado a las transformaciones de Tetsuo en Akira, y eso motiva a mas no poder 🙂

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