Altered Beast, cuando Zeus te pide un favor

Aunque la historia del videojuego es relativamente corta y debería ser un sector razonablemente moderno, lo cierto es que, sobre todo en sus comienzos, sus creadores han sido exclusivamente del sexo masculino. Pero como todo en la vida, la industria siempre tiene sus honrosas excepciones y el juego que hoy nos ocupa tiene en su staff a una de las primeras mujeres que destacaron dentro de este mundillo: Rieko Kodama. Esta mujer empezaría como diseñadora de personajes de juegos tan carismáticos como Alex Kidd, Quartet o Phantasy Star y, fruto de su excelente trabajo, pasaría al primer plano de la compañía, lo que finalmente le llevaría a ser partícipe de una de las grandes apuestas de SEGA para 1988: Altered Beast.

Altered Beast es un beat’em up bidimensional ambientado en la Antigua Grecia, y es uno de los títulos que mejor ha sabido mezclar la mitología y los subgéneros de acción. Su historia nos cuenta como Atenea, la hija de Zeus, ha sido secuestrada por Neff el Señor del Mundo Oculto. Para ir a su rescate, Zeus decide resucitar a un valeroso centurión romano que murió en batalla – en una mezcla de la mitología griega y romana bastante sui géneris – y que será el personaje que manejemos en el juego.

Altered-Beast-genesis-(2)Nuestro centurión tiene que enfrentarse a lo largo de cinco niveles a todo tipo de secuaces demoníacos de Neff. Inicialmente, nuestros únicos argumentos serán nuestros puñetazos y patadas, pero al conseguir abatir a los cerberos azules, estos dejan a su paso una esfera de poder que irá mejorando nuestra musculatura. Si esta operación la llegamos a realizar en tres ocasiones, sufriremos una metamorfosis que nos convertirá en una bestia humanoide distinta dependiendo del nivel —lobo, oso, dragón o tigre— con capacidades especiales como el ataque a larga distancia a base de esferas de energía.

El trabajo de Kodama es muy encomiable a la hora de traer a Altered Beast tanto criaturas mitológicas clásicas, como nuevos personajes demoníacos nacidos de su propia imaginación. Por desgracia, estos diseños podrían haber destacado un poco más si el juego no hubiese acabado limitado técnicamente. A pesar de su ambientación bien conseguida, lo cierto es que los movimientos de los personajes y, en especial, de nuestro protagonista, no son tan fluidos como para que podamos hablar de un trabajo totalmente redondo. De hecho, el sonido sufre de un problema parecido y los efectos de sonido ensombrecen la partitura de Kazuhiko Nagai.

Sin embargo, estas limitaciones no son óbice para que en su momento tuviese un éxito considerable. El original sistema de cambios de forma del protagonista fue algo con lo que sus creadores se ganaron a los habituales de los salones recreativos. Podría haber otros beat’em up con mejor mecánica o un control menos duro, pero ninguno permitía cuatro transformaciones distintas de un mismo personaje y eso hizo obviar a los jugadores las limitaciones jugables del título.

Infinidad de monedas cayeron por culpa de Altered Beast; hecho que, probablemente, sorprendería incluso a la propia SEGA y que no dudaría en aprovechar. Sin mucha dilación, prepararía una versión para Mega Drive y, al ser conocedora del tirón que tenía el juego, también programó el lanzamiento de un pack de la consola con Altered Beast, tal y como se haría años más tarde con Sonic the Hedgehog. De igual manera, se lanzó la correspondiente versión para su Master System e incluso para todo tipo de máquinas de la competencia. Estaba claro que SEGA había encontrado la gallina de los huevos de oro y pensaba exprimirla al máximo.

Las versiones domésticas contaban con las mismas carencias que el juego original y además le añadían todavía más limitaciones técnicas y de control; algunas de ellas resultaron totalmente injugables. Con Altered Beast nos encontramos el típico caso en el que la nostalgia nos juega una mala pasada. No estoy diciendo que el juego fuese malo, ni mucho menos, pero sí es cierto que otros títulos contemporáneos se merecían mejor suerte que el título de SEGA. De hecho, los diferentes relanzamientos que se han realizado en las plataformas de descarga actuales han tenido tibios recibimientos por la crítica pero bastante mejores por parte del público.

El caso de Altered Beast es un excelente ejemplo de cómo un buen planteamiento puede ser el principal valor de un juego y suplir otro tipo de carencias en aspectos técnicos. Se trata de un buen modelo para aquellos que os queráis dedicar al diseño de videojuegos. Además de ser merecedor de un recordatorio y de que intentemos llevar a cabo otra vez el encargo de Zeus.

  1. Ciertamente es una pena lo del control. El éxito yo creo que sobre todo es porque cada fase era distinta y además querías saber cómo era la siguiente transformación!

    Juas, lo de PS2 no es transformación, es sacar el alien que lleva dentro.

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