OlliOlli, rizando el rizo

Cuando la prensa especializada anglosajona y los que derivan de ella estaban jugando con furia al plataformas de carrera infinita de Adam Saltsman, Canabalt, servidor andaba disfrutando en su iPhone de un título que en aquel entonces era gratuito llamado Rat on the Run. Además del modo principal, ofrecía otro llamado «Rat on the Scooter» al que le dediqué unas buenas horas. El título era una especie de Canabalt, pero donde nuestro protagonista, una rata, iba encima de una moto consiguiendo puntos y haciendo metros.

Este modo debió tener mucho éxito porque Donut Games acabó haciendo, no sólo un juego propio llamado Rat on the Scooter XL basado en él, sino varios juegos del estilo, del que destaca Rat on a Skateboard. Y algo así es, básicamente, este OlliOlli del estudio Roll7.

olliolli-(4)¿Seguro que os suena, verdad? Casi puedo escuchar desde aquí los gritos enfervorizados por parte de las redactoras del ancho y largo del mundo de la crítica del videojuego. Frases como «Rat on a Skateboard es una fantasía de poder muy disfrutable para skaters frustrados», o «Rat on a Skateboard captura la tensión e imaginación constante de este deporte de una manera tan sencilla que nos parece extraño que no se haya planteado algo así antes» pudieron leerse entre otras en la red, de hecho en Metacritic tiene un 8. Y OlliOlli, el juego del que hoy os hablo, tiene un 7,9 allí. A buen entendedor…

OlliOlli es como Rat on a Skateboard pero que se encuentra disponible para Vita, ha aparecido varios años después, tiene un aspecto gráfico más parecido a Canabalt y que, además de aportar más posibilidades en el tema del patinaje con tabla, tiene un modo llamado «Daily Grind» que nos permite hacer una partida diaria de competición con el resto del universo y subir nuestra puntuación para ver cómo hemos quedado con respecto al resto del mundo. Y aunque sólo la podamos subir una vez, se nos permite practicar en esa pista todas las veces que lo necesitemos o queramos. El problema: lamentablemente se cuelga, se cuelga mucho, como en una de cada cinco partidas más o menos. Servidor ha tardado todo este tiempo en analizarlo —desde su lanzamiento— porque no ha encontrado la manera de avanzar en el juego. De hecho las pantallas finales son las más divertidas, un reto que te tiene bastante en tensión donde el flow se nota de una manera muy acentuada, y sin ellas el juego pierde bastante.

Ese flow, su ritmo, es básicamente la gran gracia de este juego. Es un juego donde nuestro personaje corre hacia adelante sobre su skate conforme nosotros aporreamos un botón y por el que alcanzamos enseguida una velocidad máxima. Pero una vez realizamos el primer salto, empieza un fluir de acrobacias, grindeos, y aterrizajes que si realizamos correctamente nos dará una sensación bastante agradable pantalla tras pantalla.

El sistema de control es bastante curioso, y está basado en el uso del stick derecho de la consola, de manera que marcamos primero y al soltarlo realizamos el movimiento. Esto permite controlar mejor el aterrizaje, conseguir más puntos y salir mejor encarado de cara al resto de la pantalla pero, al menos a mí, me ha costado bastante el tener que usar los movimientos para bajar en vez de para subir. Durante muchas partidas mi subconsciente me hacía apretar el botón de acción para saltar en vez de para caer mejor con el consiguiente fallo mayor o menor durante la partida. Por suerte el juego permite volver a comenzar la pantalla de una manera rapidísima, así que es cuestión de paciencia el poder acomodarse.

Poco más se puede contar sobre OlliOlli. Es un juego divertido, gráficamente más propio de los noventa, cuyo máximo interés está en ser dominado y hacer un montón de puntos pero tampoco es algo que rompa los esquemas para bien sobre los juegos en los que se basa. Esperemos al menos que en el futuro corrijan la gran cantidad de veces que se bloquea.

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