Ganbare Gorby, ¡queridos camaradas!

De los momentos de paz del mundo occidental, sin duda uno de los más tensos fue el periodo de la Guerra Fría. Sin que llegara a haber un enfrentamiento directo, las amenazas veladas y los movimientos estratégicos entre Estados Unidos y la URSS probablemente nos tuvieron al borde de una Tercera Guerra Mundial en más ocasiones de las que somos conscientes. Esta tensión política se trasladó a todos los estratos de la sociedad, incluyendo los medios de comunicación y entretenimiento, de tal manera que llegaron a nuestros hogares infinidad de series y películas en las que los valientes norteamericanos salvaban al mundo de la amenaza soviet. Evidentemente, en el mundo de los videojuegos también hay ejemplos de esta visión sesgada y propagandística del enfrentamiento, como es el caso del mítico Green Beret.

Sin embargo, para nuestro artículo de hoy, nos vamos a ir al otro lado del Telón de Acero y revisaremos un videojuego con muchas menos pretensiones bélicas, pero con un protagonista muy especial: Mijaíl Gorbachov. Efectivamente, el último presidente de la URSS y uno de los personajes más conocidos e influyentes en su país fue protagonista de un videojuego. Desde el punto de vista político, Gorbachov destacó por su punto de vista aperturista dentro del gobierno comunista y esto le valió mayores simpatías en el exterior de la URSS —donde le concederían el Premio Nobel y el Príncipe de Asturias— que en su propio país, donde la progresiva caída del Bloque del Este, los problemas económicos internos, así como el enfrentamiento entre conservaduristas y reformistas, le llevaron a dimitir de su cargo poco antes de la disolución de la URSS.

Ganbare-Gorby-factory-panic-(1)Probablemente esta proyección internacional más amable para tratarse de un político soviético fue lo que llevó a la compañía SEGA a crear un videojuego con dicho personaje de protagonista para su consola Game Gear. Ganbare Gorby no tiene una carga política de tanto peso, aunque también hay que tener en cuenta que para 1991 la Guerra Fría estaba llegando a su fin y quizá fuese menos arriesgado. No obstante, el argumento sí encierra un cierto ensalzamiento a la figura de Gorbachov ya que el videojuego trata de cómo el ex-presidente se dedica a repartir comida, medicamentos y videoconsolas al pueblo soviético.

El sistema de juego es muy simple, pero se adapta perfectamente a las características de una consola portátil como la Game Gear. De hecho, podría ser un videojuego totalmente válido para algún dispositivo móvil actual. Las distintas fases de Ganbare Gorby se desarrollan en factorías, donde los diferentes productos los podemos ver moviéndose en unas cintas transportadoras. Pulsando una serie de botones podemos ir cambiando el recorrido de las cintas transportadoras para conseguir que los alimentos, las medicinas y las consolas lleguen a los ciudadanos, mientras que otro tipo de objetos no lleguen a su alcance. Por otro lado, una serie de guardias —que bien podían ser los golpistas que prácticamente derrocaron a Gorbachov— intentarán evitar el éxito en nuestro cometido a base de palos. Nuestro protagonista puede aturdir a estos enemigos durante cierto tiempo a base de gritos (o discursos aburridos), además de poder aumentar este poder con la ayuda de megáfonos.

Desde el punto de vista gráfico, Ganbare Gorby tiene un aspecto caricaturesco para mayor gloria de la versión cabezona de Gorbachov, manchas epidérmicas incluidas. El resto de los diseños son bastante simples y las fases no evolucionan entre sí, pero lo cierto es que el acabado técnico es muy funcional para el cometido que pretende. El sonido no es ninguna maravilla y, de hecho, la melodía puede acabar con nuestros nervios en poco tiempo por lo que se agradece tener el volumen desconectado.

Después de toda esta explicación sobre las virtudes y defectos de Ganbare Gorby, muchos os preguntaréis por qué no os suena de nada el juego, ni siquiera si tuvisteis una Game Gear. Evidentemente, una cosa es que Gorbachov tuviese una mejor aceptación a nivel internacional y otra bien distinta ponerse a vender en el mundo occidental un videojuego protagonizado por un líder comunista, y menos a principios de los noventa. El juego, como Ganbare Gorby, se limitó al mercado asiático y cuando se lanzó para el resto del mundo, se le dio un buen lavado de cara para evitar cualquier referencia a Gorbachov o al régimen comunista.

En occidente, el videojuego se tituló Factory Panic y su protagonista era un chavalín rubio mucho más inofensivo para el mundo capitalista. A nivel jugable, el título es exactamente igual, y solo tiene diferencias únicamente a nivel artístico. Ya sea Factory Panic o Ganbare Gorby, se trata de un juego de puzles divertido pero que no destaca demasiado entre otros similares. No obstante, su curiosa historia es la que le ha hecho un hueco imborrable en el mundo de los videojuegos, y, por supuesto, una excelente oportunidad para que lo conozcáis y le deis una oportunidad.

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