Pokémon X/Y: el mundo que todos habíamos soñado gracias al 3D

Sólo un año después de la salida de las ediciones Blanco y Negro 2, el pasado 11 de octubre se puso a la venta el nuevo Pokémon X e Y, exclusivo de 3DS, 3DS XL y 2DS, con un carro lleno de novedades por todas partes.

A bote pronto, la historia no parece haber variado: ha llegado el día en el que debes marcharte de casa para emprender una aventura con la compañía de uno de los tres pokémon iniciales que el Profesor Ciprés te ofrece al principio del juego, y recorrer toda la región de Kalos completando la Pokédex. Sin embargo, los detalles nuevos hacen su aparición desde el primer minuto de juego, empezando porque en esta ocasión no tendremos uno o dos compañeros o rivales durante la aventura, como en ediciones anteriores, sino cinco, cada uno con una personalidad y un objetivo muy concretos; y por una historia en la que las tradicionales amistad, autosuperación y realización personal cobran mayor fuerza.

Si no lo veo, no lo creo

Los gráficos han dado un salto enorme para evolucionar hacia la tridimensionalidad. Se deja a un lado la cámara que en las ediciones anteriores nos proporcionaba un ángulo cenital durante todo el juego, para permitir ahora múltiples cambios de cámara según la situación y el lugar, aunque no la podremos controlar nosotros mismos: en primera y tercera persona o la clásica. Los personajes, principales, secundarios y el resto de habitantes que encontraremos en Teselia están mucho más definidos y elaborados; podremos incluso apreciar la diferencia de altura entre unos y otros, lo que hará que nuestro personaje deba agacharse para hablar con los más bajitos –como los niños– o levantar la cabeza con los más altos. También gozan de mayor expresividad facial y de movimiento en las articulaciones, lo que, aunque no nos demos cuenta, hace que gane mucho la implicación y credibilidad del jugador en la historia. Las localidades también tendrán su parte en estas mejoras: llegaremos a ciudades completamente gigantescas repletas de edificios altos y modernos, con cientos de comercios de todo tipo y lugares de interés o pueblos más modestos con casitas adorables y con un encanto rural especial. Sin embargo, en cuanto al aspecto visual del juego hay dos grandes protagonistas esta vez: los combates y las escenas no interactivas. Por primera vez, podremos disfrutar de partes de la historia en las que aparecerá un vídeo –en ocasiones a modo de presentación de un lugar; en otras, acerca de lo que transcurre en un determinado momento– especialmente creado para ver en 3D. Los combates, por su parte, se han reformado casi por completo a nivel estético, alternando imágenes desde diferentes perspectivas de cada pokémon y con una nueva gama de movimientos para prácticamente cada uno de los ataques del juego.

Respecto a la nueva generación de pokémon que presenta esta edición, podemos experimentar sentimientos contradictorios: una completa decepción ante pokémon como Klefki, que se trata básicamente de un llavero, o una verdadera fascinación por pokémon como Yveltal o Xerneas, los legendarios de estas ediciones. Por otra parte, algo que ya todos sabíamos que iba a ocurrir y cuya aceptación entre los jugadores ponía muchas cosas en juego… el nuevo tipo hada. ¿Hada? Parecía ridículo, pero esta incorporación se ha llevado a cabo para compensar el «sobrepoder» de otros tipos como Dragón –contra los que es completamente eficaz– o Siniestro, así como para ampliar la efectividad de otros tipos como Acero y Veneno. Sin embargo, que no cunda el pánico: no es un tipo infalible contra el resto y sólo tenemos que acostumbrarnos y ver sus posibilidades, como ya hicieron años atrás con la inclusión de tipos como los mencionados Acero o Siniestro. Ah, y ojo, que en esta nueva entrega también han añadido nuevas formas de evolucionar. Por una parte tendremos las famosas megaevoluciones, reservadas solamente a unos pocos pokémon cuyas piedras podremos ir encontrando a lo largo del juego y que permiten cambiar de forma y aumentar las stats durante ese combate; y las evoluciones con detalles añadidos a las de por nivel, amistad o piedra… más de uno tendrá que girar la consola para completar la Pokédex.

No nos olvidemos de todas las cosas nuevas que nos encontramos al jugar a Pokémon X e Y. Por fin podremos intentar adaptar nuestro personaje a nuestra imagen y semejanza (o a los gustos de cada uno), con la amplísima variedad de vestuario y peinados que podremos conseguir, aunque pagando con el dinero virtual del juego. Por otra parte, el tema del desplazamiento ha abierto sus puertas y ha acogido transportes como el tren de alta velocidad y los taxis, sólo disponibles en Ciudad Luminalia, ya que es un completo laberinto enorme, y la pequeña sorpresa tras derrotar al líder del primer gimnasio: la entrega de unos patines en línea para desplazarnos más rápido, aunque más tarde nos proporcionarán también una bicicleta, para no romper las costumbres. Otro detalle encantador es la posibilidad –aunque más bien es una necesidad/obligación– de poder montar en algunos pokémon. Según el terreno y las condiciones climáticas, se nos permitirá subir en tres: Rhydorn, Skiddo y Mamoswine. En cuanto a la dura tarea de completar la Pokédex (no olvidemos que con esta edición nos plantamos en más de 700 pokémon), tendremos muchas facilidades para ello, como el intercambio con personas tanto registradas como amigos tuyos o «transeuntes» (personas que aparecen en la pantalla inferior de la 3DS y que están conectadas en ese momento a Internet mientras juegan a Pokémon X o Y), a través de la GTS, la estación de intercambio global, o en el Safari –esta opción solo está disponible tras habernos pasado la Liga– dividido en zonas de cada tipo de pokémon por cada amigo registrado en la consola.

¿De lo bueno y de lo malo?

De lo bueno: el Poke Recreo, con el que podremos aumentar la felicidad de nuestros pokémon y su poder en combate (mayor probabilidad de realizar un ataque crítico, una evasión, etcétera), y el Superentrenamiento –orientado a los que quieran competir o tomarse más en serio los combates, permite colocar los puntos base de nuestros Pokémon en las estadísticas que más nos interesen mediante minijuegos–, que nos permitirán desde el comienzo del juego modelar los pokémon a nuestro antojo (a nivel de stats) para hacerlos prácticamente perfectos y felices. También el nuevo chat por voz que permite comunicarte con tus amigos mientras realizas combates e intercambios con ellos, aunque el juego queda en pausa, y que aquí no te da a elegir entre tres pokémon iniciales, sino entre seis (la mitad de la última generación y la otra mitad de la primera), con lo que ya contaremos con dos huecos ocupados en nuestro equipo.

De lo malo: sobre todo, la dificultad del juego y el hecho de que tras pasarnos la Liga, poco más tenemos que hacer en el juego que completar la Pokédex, luchar en la Mansión Batalla y capturar pokémon legendarios. Pokémon nunca se ha destacado por ser un juego de una dificultad extremadamente elevada en lo que a completar la historia se refiere, pero en esta última entrega el nivel ha bajado en picado. Esto se debe a dos culpables que, combinados, permiten subir de nivel a gran velocidad y de forma equitativa: Repartir Experiencia y Huevo Suerte. En Pokémon X e Y, el objeto Repartir Experiencia no se aplica sólo a un pokémon concreto, sino que se «activa» o «desactiva» para que todos los pokémon reciban experiencia al mismo tiempo o no. Sumado a Huevo Suerte, que añade experiencia extra tras cada combate o captura –en esta edición capturar pokémon también da experiencia– nos da una ventaja de diez niveles al llegar a la Liga Pokémon. A pesar de esto, sí que veremos más difícil la tarea de completar la Pokédex, ya que hasta diciembre muchos pokémon no estarán disponibles, mientras se inaugura el Poke Bank –gratuito hasta enero y con cuota anual a partir de entonces–, a través del que podremos transferir pokémon de ediciones anteriores.

En suma, a pesar de que la dificultad del juego haya bajado, no hay duda de que la experiencia Pokémon ha crecido exponencialmente: ha llegado por fin al ansiado momento de convertirse en un juego global de forma instantánea y sencilla, con un realismo e integración mayores en el juego gracias al 3D. Por otro lado, incluso al final del juego, en los «aburridos» créditos, Nintendo ha dado un pequeño paso más allá añadiendo un breve pero emotivo texto que acompaña a los nombres de todos los participantes de esta última entrega. Sin duda, los aficionados a esta saga no podrán quejarse, no hay lugar para la decepción.

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