Noitu Love 2: Devolution

Normalmente aquí empezaría con la frase típica «y de los chicos de….» pero esta vez no será así, hoy puedo decir que de la mano de Konjak, que es es seudónimo de Joakim Sandberg (Suecia, 1986), tenemos esta pequeña joya de la nostalgia y el buen hacer.

Noitu Love 2: Devolution es, ante todo, un ejercicio preciso y precioso de recuerdos que nos devuelve a aquellos tiempos donde los beat ‘ em ups, repletos de plataformas y de jefes finales con enormes barras de vida, campaban a sus anchas. Aunque puede que fuese mejor hablar de lo que fue en lugar de lo que es, puesto que es un juego que apareció hace 4 años, pero en el fondo su mecánica sigue muy vigente. Ademas, estaba planeado un port a Wiiware en colaboración con Golgoth Studios, pero que según parece fue abandonado ya que no se tienen mas datos al respecto en la red. Y es una lástima porque el control de Wii hubiese sido una alternativa muy interesante al clásico que encontramos en PC.

En Noitu Love 2 todo es frenetismo y velocidad cuando Xoda Rap, nuestra protagonista, entra en juego y se enfrenta a hordas interminables de enemigos robóticos, y para tal hazaña el control consta de dos partes que lo hacen exclusivamente apto para ser jugado en PC o mediante un Wiimote: Una cruceta y el ratón. Con la primera (botones WASD) nos moveremos por el mapeado y realizaremos toda clase de piruetas. Con el segundo, crearemos barreras de protección y atacaremos a nuestros enemigos, ademas de poder engancharnos a agarraderas diseminadas por el escenario. Un sistema de control simple y clásico pero muy efectivo que consigue que el titulo tenga gran dinamismo y facilidad para que podamos adaptarnos a sus niveles.

En cuanto al diseño, no podemos sino descubrirnos ante el pixel art del que hace gala Konjak, todo un homenaje a otra época. Los escenarios lucen coloristas, vivos y son verdaderos cuadros inspirados en juegos míticos, como Megaman o Castlevania, por citar ejemplos. Da verdadero placer observar el cariño y la personalidad imprimidos en ellos. No en vano, si algo es Sandberg es un artista por encima de todo y este es el punto fuerte del titulo.

Los enemigos cumplen su función, imaginativos y simpáticos, y los jefes finales resultan ser desafíos frescos y entretenidos, arrancándonos casi siempre una sonrisa de la boca. Nunca tendremos la sensación de repetición ni de monotonía. Además, la música ayuda a crear la sensación de estar en un viaje en el tiempo a la época dorada de los 16 bits. Efectos y melodías pegadizas que nos meterán en la acción y subirán nuestros niveles de adrenalina en sangre.

Como ya he comentado antes, y como buen beat ‘em up retro que se precie, es puro arcade. Su duración es mas bien corta (y mas con el sistema de checkpoints incorporado), e invita a rejugarlo varias veces, merced a los diferentes personajes que se desbloquean al completarlo.  Todo un matarratos divertidísimo que hará que el tiempo se nos pase volando. Puede que no sea una obra maestra, ya que como dijimos antes Konjak es en realidad un artista gráfico mas que otra cosa, pero eso no evita que el juego este jalonado de muchos momentos memorables.

En conclusión, un título con altas dosis de diversión que gana enteros si viviste los 80 y 90 como jugador de videojuegos. Y un entremés suculento para aguantar la espera por los futuros y prometedores proyectos (como The Iconoclasts) de este joven genio sueco.

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