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BioWare: los reyes del rol

La historia de BioWare empieza en 1995, en Canadá, por culpa de dos médicos descendientes de ucranianos: Ray Muzyka y Greg Zeschuck, que se unieron a otro médico, Augustine Yip, y de allí sale el nombre de la empresa. Éste último, de hecho, volvió a su especialidad en 1997.

Pero antes, en 1996, levantaron 100.000 dólares, con los que pudieron hacer una demo de un juego de batallas de robots, y mandarla a 10 empresas editoras de la época. Sorprendentemente (ahora), las empresas se interesaron mucho por el juego, y éste se acabó convirtiendo en Shattered Steel, un juego decente, pero nada realmente reseñable. Ciertamente, estos inicios poco tienen que ver con lo que ha acabado siendo la empresa finalmente.

Poco tiempo después, siendo muy aficionados tanto de Ultima VII como de la saga Fallout, así como de los juegos de rol de papel y dados, empiezan a realizar un juego de rol por su cuenta y riesgo. Interplay, la editora de Shattered Steel, es propietaria de los derechos de Dungeons & Dragons, así que les ofrecen convertir su juego de rol en uno basado en un universo de D&D. Interplay tenía una parte especializada en juegos de rol, llamada Black Isle, y entre ellos, y Bioware, crean una maravilla atemporal basada en el universo de Los Reinos Olvidados llamada Baldur’s Gate. Un juego que vendió, en 1998, más de 2 millones de copias, y que se convierte en el verdadero salvador de los juegos de rol para ordenador, un género que estaba viviendo una época bastante pobre obligado incluso a encontrar soluciones como Diablo.

Baldur’s Gate es un juego enorme que costó más de 3 años de desarrollo, y que completarlo exige al jugador una cantidad eterna de horas. Así que, tras finalizarlo a él y su expansión (lo que ahora sería un contenido descargable), en Bioware deciden que necesitan descansar un poco de tanta complejidad (no en vano, Ray y Greg deben abandonar su carrera en medicina, que es lo que realizaban realmente hasta entonces), y vuelven un poco a la acción gracias a MDK 2, el segundo juego de la alocada saga surgida de la cabeza de Dave Perry.

Mientras sucede el desarrollo de MDK 2, que les permite su primera entrada en consolas, pasan varias cosas. La primera, es que Black Isle decide emplear el motor de BioWare, Infinity, para realizar el juego de rol Planescape: Torment. La segunda, que después lanzan Icewind Dale aprovechando nuevamente dicho motor, un juego basado también en Los Reinos Olvidados. Y la tercera, que en Bioware, una vez han descansado, deciden hacer uno de los mejores juegos de rol de la historia, la secuela de Baldur’s Gate.

Baldur’s Gate 2: Shadows of Amn es más grande, mejor, y más complejo. Es una animalada que sufre las limitaciones del motor y de los ordenadores de entonces, pues a pesar de estar muy bien realizado, hace que el jugador se imagine cosas mucho más espectaculares de lo que realmente está sucediendo en pantalla. Cientos de horas con el manejo no sólo de nuestros personajes, sino también del enclave que consigamos durante la partida, la posibilidad de llegar a ser una especie de deidad si juegas toda la partida, y otras barbaridades que quien haya jugado a rol siempre ha deseado pero que no se suelen hacer debido al ritmo prefijado de las partidas. La historia de la saga, aún así, no finaliza en Shadows of Amn, sino que, por fin, finaliza en Throne of Baal. Todos estos juegos tuvieron su versión libro, editados en España, pero por desgracia la calidad de la escritura no es, ni mucho menos, tan alta como la vista en sus juegos.

Tras dos juegos más que largos, en BioWare, que son personas inteligentes, decidieron que el usuario trabajase algo. Así que, en lugar de hacer un juego cerrado, con su siguiente proyecto, Neverwinter Nights, apuntaron hacia el contenido creado por el usuario. Con un motor de juego que ha sido empleado en universidades para enseñar a realizar niveles, el Aurora. Un usuario con algo de tiempo libre puede realizar sus propias partidas, y estas, pueden jugarse en modo multijugador, mientras que el que sólo quiera disfrutar del juego puede jugar las partidas hechas por otros usuarios, lo que convierte a este juego en infinito. Por si fuera poco, BioWare realizó dos expansiones. Aunque pese a todo, Neverwinter Nights no es tan redondo como Baldur’s Gate, pero si que supone el inicio del fin de las limitaciones tecnológicas que imponía el motor Infinity.

Este salto lo acaban de dar en el momento de realizar su siguiente proyecto, posiblememente, uno de los juegos de rol con más éxito entre el público generalista. Y es que Caballeros de la Antigua República es uno de los proyectos más osados, más gigantescos, y más exitosos, de la historia de los videojuegos. Si hay una saga que ponga nombre a la industria del entretenimiento de finales del siglo XX esa es Star Wars, y con este juego BioWare realiza uno de los mejores juegos de rol de la historia, a todos los niveles, y además realiza uno de los mejores títulos basados en Star Wars de todos los tiempos. Sin duda alguna, un título que merece estar en cualquier listado de mejores juegos de todos los tiempos, y una maravillosa manera de demostrar hacia donde puede ir el ocio interactivo digital, de cómo mejorar un motor de juegos, y de cómo convertir un título de ordenadores a consolas (en este caso la primera Xbox).

Por desgracia, la segunda parte ya no fue cosa de BioWare sino de una empresa con algunos viejos conocidos por ellos llamada Obsidian, que también se encargaron de la segunda entrega de NeverWinter Nights. En la actualidad, en Obsidian empiezan a enderezar su rumbo también como especialistas en juegos de rol, pero esa es otra historia.

Tras este juegazo, BioWare empieza a dar otro de sus saltos como empresa. Abandona, con una excepción que comentaremos más tarde, el uso de franquicias de otros, para dar pie a sus propiedades intelectuales. La primera de ellas deja el combate espacial y la fantasía heroica, y se acerca a la mística oriental y las artes marciales. Hablamos de Jade Empire, un juego muy dinámico y realmente llamativo, pero que no tuvo demasiado éxito en sus versiones de Xbox y Pc. Mientras tanto, empiezan el desarrollo de Dragon Age, y licencian el motor Aurora para que un equipo polaco realice otro de los mejores juegos de rol recientes: The Witcher.

Tras Jade Empire vienen dos juegos muy diferentes. En el primero podríamos decir que nada podría salir mal. Una figura como Sonic, en una consola como Nintendo DS, en un género como el rol, manejado por unos maestros como BioWare. Por desgracia, es el juego más flojo de la trayectoria de la empresa canadiense, y dentro de los títulos del erizo tampoco sale demasiado bien parado. En cambio, el siguiente es uno de los juegos que mejor les quedaron. Hablamos de Mass Effect, una epopeya galáctica en toda regla donde manejamos al Comandante Sephard, y salvamos la galaxia de la destrucción u otros males incontables veces. Un juego que, si bien en su salida en Xbox 360 tuvo algunos fallos, es uno de los juegos que marcan esta generación, y que arrastra una cantidad de aficionados enorme. Está a punto de aparecer la tercera parte, que en principio concluye una exitosa trilogía, a la que le debemos añadir unos cuantos libros y un par de juegos para iOs.

Y posteriormente, lanzaron, tras 5 años de desarrollo, y ya como parte de Electronic Arts, Dragon Age: Origins. Un juego que contentó a la crítica, decepcionó a los aficionados que esperaban un juego de la complejidad de Baldur’s Gate 2 pero en 3D, pero que personalmente me dejó más que satisfecho. No así la segunda parte, que se centra tal vez demasiado en la acción buscando otro público, y a la vez perdió a sus fans de la anterior entrega.

Por suerte, lo último de BioWare con Electronic Arts es una vuelta a la saga Star Wars, han realizado uno de los juegos más caros de todos los tiempos. Hablamos de The Old Republic, un juego de rol masivo en línea que continúa lo visto en los Caballeros de la Antigua República.

En resumen, en BioWare merecen ser recordados como los que han rejuvenecido el género de los juegos de rol, sobre todo dándole un empujón importante tras la salida de Richard Garriot del desarrollo puro, y siendo una de las empresas que sigue disfrutando de este éxito desde su inicio. Ahora, eso si, pertenecen a una empresa mucho mayor, pero parece que no han perdido su toque. Esperemos que así sea siempre.